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UNESCO lanza nuevos documentos sobre “Desinfodemia” en el COVID-19

16/07/2020

La UNESCO, ante el escenario de desafíos planteados por el COVID-19, en los ámbitos de la incidencia de la información, el acceso a contenidos de calidad y la libertad de expresión, presenta dos informes de políticas sobre la “Desinfodemia”, el “otro” contagio que acompaña a la pandemia, con síntomas que van desde falsedades y rumores, hasta el discurso de odio y la desinformación, con efectos en la toma de decisiones que, en el contexto actual, pueden llegar a tener consecuencias de vida o muerte.

Los documentos de política “La Desinfodemia, descifrando la desinformación sobre el covid19” y “Desinfodemia: disección de las respuestas a la desinformación sobre el covid19” se encuentran al alcance de la ciudadanía global, con el propósito sustancial de contribuir a la comprensión del funcionamiento de la Desinformación en torno a la crisis del Covid-19. Asimismo, dota a tomadores de decisión e instituciones dedicadas a la libertad de expresión y el acceso a la información, desde una perspectiva crítica y constructiva, de alternativas acerca de los tipos de respuesta que se pueden y deben implementar, en aras de prevenir y contener los efectos de la desinformación en el actual contexto de la crisis.

Los documentos emplazan, más allá de los gobiernos y tomadores de decisión, a la ciudadanía global a una acción corresponsable en la urgente tarea de aportar al ejercicio de los derechos vinculados a la comunicación, especialmente en un escenario que coloca a las consecuencias de la desinformación en el centro de la dinámica. En este contexto, se proponen cuatro acciones a los fines de avanzar en la neutralización de la desinformación: 

Investigar, monitorear y verificar para identificar la desinformación;

Incidir en la producción y distribución de desinformación –acción que corresponde a responsables políticos toda vez que implica la regulación del ecosistema de        información por medio de sanciones, incentivos e iniciativas públicas-; 

La activación de mecanismos de respuesta relacionados con la edición y gestión de contenidos, monitoreo y moderación de mensajes por parte de medios y empresas de redes sociales y mensajería instantánea; y, por último, 

El apoyo a los públicos que son blanco de la desinformación, lo cual implica proveer recomendaciones, resoluciones e iniciativas de alfabetización mediática e informacional para promover una ciudadanía crítica y proactiva en la gestión de la información.

En tal escenario, es imprescindible ahondar en la comprensión de los complejos mecanismos de la Desinformación para expandirse en la “Infoesfera”, en paralelo al COVID-19. Con el fin de dar una respuesta pertinente y viable a este reto, la UNESCO aporta algunas pautas para la identificación de los formatos que funcionan como camuflaje de la Desinformación: 

  1. Las narraciones y memes emotivos que, a través del uso de un lenguaje emocionalmente fuerte, combinan mentiras, información incompleta y opiniones personales con algunos elementos verídicos; 
  2. Los sitios web e identidades inventadas, que son utilizados por personas malintencionadas con el fin de hacerse pasar por gobiernos, empresas o personas con altos índices de credibilidad para publicar información basada en fuentes falsas y datos contaminados aparentemente razonables;
  3. Las imágenes y vídeos fraudulentamente alterados, inventados o descontextualizados, que suelen ser utilizados para crear confusión y, de esta forma, generalizar la desconfianza; y, por último,
  4. La infiltración y campañas de desinformación planificadas, utilizadas por quienes tienen intención de sembrar la discordia para ponerla al servicio de intenciones nacionalistas y geopolíticas. Estos formatos incluyen también acciones de hackeo para acceder ilícitamente a datos personales y obtener ganancias monetarias de spam y a través de la publicidad de curaciones falsas.

A fin de cuentas, los nuevos documentos de política lanzados por la UNESCO como parte de su respuesta ante el fenómeno emergente de la “Desinfodemia”, más que documentos técnicos, son herramientas prácticas a la mano de la ciudadanía, herramientas para el empoderamiento y la toma de decisiones desde la autonomía, la responsabilidad ética y el pensamiento crítico.