La conspiración para destruir o para crear mejores futuros

Sohail Inayatullah — 3 julio 2020

El espacio LAB de Ideas de Los Futuros de la Educación está diseñado para destacar visiones académicas y foros sobre temas que se exploran como parte de la iniciativa Los futuros de la educación de la UNESCO. Las ideas expresadas aquí son las de los autores; no son necesariamente las de la UNESCO y no comprometen a la Organización.

"Las teorías de la conspiración nos ayudan a entender los mundos que no queremos, de modo que podamos crear y anclar los que si queremos." -cita de Sohail Inayatullah

En este breve ensayo se exploran las teorías de la conspiración y la prospectiva. Si bien el enfoque prospectivo tiene el propósito de ayudarnos a ver la realidad como paradigmática y a utilizar el futuro para mejorar la innovación y crear un mundo más sostenible, los teóricos de la conspiración nos ponen en entredicho, obligándonos a preguntarnos cuáles son los límites de lo permisible.

¿Puedo unirme al conciliábulo secreto que dirige el planeta?

Una “amiga” de Facebook me envió hace poco un mensaje privado, en el que me pedía que dejara de criticar a Donald Trump. Dijo que el presidente americano estaba haciendo cosas maravillosas por la humanidad y que yo debería o bien dejar de criticarlo o, como mínimo, permanecer neutral para que pudiera crearse un mundo más inclusivo. 

Escandalizado por su mensaje, tuve que respirar profundamente. Varias veces. Después, le pregunté por qué creía lo que creía. 

Ella me envió un vídeo de YouTube. En el clip, el narrador plantea que a la mayoría de nosotros nos distraen el racismo y el sexismo de Trump. Los medios de comunicación dominantes (indeseables y de noticias falsas) se centran en sus defectos de carácter. Pero, si profundizamos más, vemos que Trump es una figura histórica, el gran perturbador; el que puede desafiar al conciliábulo secreto que dirige el mundo. El poder radica en ese tipo de élites, como la OMS, Bill Gates y George Soros (Greenberg, 2020), entre otros. Y solo Trump puede salvarnos. Estamos ante más que una batalla entre las élites. Es un descubrimiento grandioso. Como mencionaba una persona en la sección de comentarios: “Se está arrojando luz en lugares oscuros que muchos ni siquiera sabían que existían. La Oscuridad está luchando por su vida y perdiendo rápidamente”. “Trump es la bola de demolición”, añadía otro.

Le contesté preguntándole cómo podía yo saber que ella no era parte de ese conciliábulo secreto que, según decía, tenía el máximo poder. Este fue mi intento de llevarla hacia una perspectiva empírica e insinuar que el uso de la narrativa de los conciliábulos secretos lleva a callejones conceptuales sin salida, a quedar atrapado en la conciencia. o

Fin de la conversación.

La amiga en cuestión es docente en una escuela progresista de Alemania. Enseña neohumanismo o cómo velar por que nuestras palabras y acciones se compartan desde la perspectiva de la humanidad y de Gaia, en lugar de puntos de vista menos amplios derivados del estado-nación o de los -ismos religiosos tribales. Y sin embargo, a mí me parecía que en su intento de crear una visión más amplia, se había perdido en un laberinto de espejos. Había peligro y élites secretas por doquier. Según las profecías de Q, la pandemia era una “plandemia” organizada por la OMS, Gates, un conciliábulo de pedófilos y otras personas que querían implantarnos biochips y crear un gobierno mundial (LaFrance, 2020). Los datos indican que un número significativo de personas cree en variaciones de las teorías de la conspiración (Haridy, 2020). En una audiencia pública celebrada recientemente en la Florida, los ciudadanos se enfrentaron a la administración local por considerar una medida que requeriría el uso de mascarillas. Argumentaban que eso era obra del diablo y que atentaba contra sus libertades. Una mujer comentó que se negaba a usar ropa interior por la misma razón por la que se negaba a usar una mascarilla: para que su cuerpo pudiera respirar. La respiración era un mandamiento divino, y reprimir las órdenes de Dios los obligaría a ella y a otros a detener a los comisionados de la ciudad. Un meme reciente va más allá, sugiriendo que la mascarilla es un precursor del hiyab. La verdadera trama consiste en islamizar los Estados Unidos a través del COVID-19. Esto se ha denominado el “multiverso del odio”: el uso de la pandemia para culpar a otros (Nature, 2020). 

Pero, si bien el problema de la Florida es de preocupación mundial, el desafío de mi amiga de Facebook era personal. Me estaba pidiendo que me transformara y cambiara mis votos de lealtad. Es más, me pedía que despertara y que me despojara del velo de la ilusión.

En cambio, me puse en contacto con una supervisora no de su escuela, sino de una escuela asociada de Rumania. Aquella mujer, Didi Ananda Devapriya, dijo que estaba igualmente consternada. No por la docente que se había puesto en contacto conmigo, sino por una de sus empleadas locales. Si bien esta era inteligente, diligente y una docente excepcional, parecía suscribir la visión del terraplanismo de que hay una conspiración enorme y compleja para engañarnos y hacernos creer que la Tierra es redonda cuando, en realidad, es plana. Esto inspiró a Ananda Devapriya a dirigir un taller sobre falacias lógicas y sesgos cognitivos, e incluso a llevar a la docente en su primer vuelo para asistir a una formación en los Países Bajos. Aunque en el vuelo la curvatura de la Tierra era evidente, no está claro que ninguna de estas experiencias la disuadiera.

La argumentación y las pruebas empíricas no importan. Se trata de una batalla entre el bien y el mal. Están convencidos, entre otras afirmaciones, que muchos de los líderes del mundo son, en realidad, reptiles, según se indica en la obra de David Icke (2012). “Los seguidores de QAnon anticipan un apocalipsis violento en el que se desmantelará la conspiración y se justificará a los seguidores” (The Conversation, 2020). 

El humor como deslegitimación

Preocupado por el número de amigos en mi Facebook que centraban su atención en deslegitimar las medidas de salud pública y la política progresista en general que yo apoyaba, decidí probar el humor, al recordar que la burla puede deslegitimar. Así que colgué la siguiente publicación en mi perfil:

Mi amigo Amal señala que los vídeos de YouTube como argumentación no cuentan como investigación real. Parece enardecido por las tonterías conspirativas. Esta es la respuesta que le dedico:

Tienes poca fe. Sabes que los reptiles están aquí y han propagado la COVID-19 mediante la tecnología 5G para poder crear un gobierno mundial y luego usar el vórtice viral cuántico para volver a casa. Para ello necesitan cuerpos sin vacunar, ya que son los que mejor propulsan sus bio-naves en el largo camino de vuelta. Hay quien no lo cree, pero hay un conciliábulo secreto encargado de ayudar a los reptiles. De momento, no puedo desvelar sus identidades. ¿Pero qué crees que comerán durante el viaje de vuelta, que durará un año luz? Pregúntaselo a Gates, ya que es el caníbal supremo. Musk se encarga del diseño y Bezos está recaudando el dinero. Zuckerberg nos mantiene distraídos. Modi se está asegurando que solo los puros lleguen al plato. Trump es el factor clave desconocido. Es uno de los reptiles líderes, pero ha olvidado su camino. Esperan que el COVID-19 le ayude a recuperar la memoria. Putin es su cuidador pero, como no pueden hablar a menudo, Trump ha recurrido a la lejía para evitar que su naturaleza de reptil salga a la luz. Fíjate en el color naranja tan raro que tiene. ¿Y por qué se van ahora? Parece ser por el cambio climático; por eso, para que no nos percatemos de sus planes de marcha, tienen agentes que nos dicen que la climatología es una conspiración. Desafío a cualquiera a que demuestre que me equivoco. De todas formas, los medios de comunicación dominantes impedirán que conozcas este tipo de material. Ahora me preocupa mi seguridad. Pero confío en ti, Amal. Si aún dudas, deberías ver la serie de YouTube del “Dr. Iam Nutter”. El grupo de poder médico sigue silenciándolo pero, por suerte, sus videos siguen activos. Por ahora.   

Pensaba que esta publicación sería suficiente. Sin embargo, recibí dos comentarios agradeciéndome esta revelación y mi disposición a anteponer la verdad al poder, incluso por mi cuenta y riesgo. De repente, en su opinión, me había unido a la resistencia y, además, tenía nuevos conocimientos para ayudar a probar de una vez por todas que el COVID-19 era una estafa a escala global. Por fin, había abierto los ojos. La luz brillaba a través de mí.

Lo que me ha quedado claro es que
ninguna perspectiva extravagante está prohibida

Implicaciones de las cosmovisiones

Lo que me ha quedado claro es que ninguna perspectiva extravagante está prohibida. Una tercera amiga de Facebook, cuando me encaré con ella por la naturaleza de la conspiración, me respondió con el tipo de narrativa prospectiva que usamos en talleres y cursos para abrir las mentes generalmente inflexibles de los ejecutivos corporativos y gubernamentales. Ella planteaba que debemos abrir la mente, olvidar el pensamiento convencional, pensar en términos de paradigmas alternativos e ir más allá desafiando nuestras suposiciones. “¿Por qué era tan extraño creer que los líderes políticos fueran verdaderamente reptiles?”. Anonadado, me di cuenta que me estaba haciendo referencia al pensamiento prospectivo crítico, pero decidí controlar mi ira. Ella decía que debíamos tolerar todas las perspectivas. En este caso, el relativismo era el camino a seguir. Mi colega de Metafuture.org, Ivana Milojevic, que ha escrito numerosos estudios sobre las falacias de los futuros (2020), preguntó: “¿Todas las perspectivas?”. Y añadió: “Existen la opinión y los errores. Y luego están las implicaciones de la opinión de cada uno. Veamos: ¿estás diciendo, por ejemplo, que los hombres que cometen actos de violencia doméstica tienen derecho a opinar que las mujeres son una propiedad? ¿Y que otras personas deberían usar esa opinión como instructiva? No tengo ningún problema con tus puntos de vista, siempre y cuando se limiten a la ciencia ficción. Sin embargo, si esas opiniones tienen repercusiones en la política nacional y la seguridad de los demás y se utilizan con fines educativos, deben ser objeto de un rechazo firme”. No hubo respuesta. Milojevic no sólo le pedía que definiera los límites de su cosmovisión, sino también que articulase las implicaciones para el mundo real. Lo que preguntaba Milojevic era si su narrativa creaba o destruía más futuros humanos.

La prospectiva y la descolonización

Décadas atrás, la prospectiva se unió a la marcha hacia la descolonización desafiando la forma en que Occidente había definido el futuro. No solo se habían colonizado el espacio y la identidad, sino también el tiempo. Lo que se necesitaba eran perspectivas alternativas, voces nuevas que nunca se habían escuchado. A través del análisis causal por capas (Inayatullah, 2020), sostuve que debíamos desafiar la visión de un único futuro, debíamos utilizar la epistemología para reventar el discurso oficial de un sistema mundial dominador. Tenía la esperanza que, con el tiempo, pasaríamos de un mundo con una perspectiva dominante a un pluralismo profundo.

En el mundo de las conspiraciones, ya no podemos saber
si el peligro proviene del exterior
o surge de nuestras propias actividades de interpretación

El enfoque prospectivo ha consistido en utilizar el futuro para repensar y, a la postre, recrear el presente. Involucra a los profesionales y a los ciudadanos en las labores para crear sistemas democráticos anticipatorios. Con él, se aumenta la agencia e idealmente se crean futuros más sostenibles. Sin embargo, esto se ha basado en la suposición de que, aunque vivimos en un mundo de información imperfecta y el futuro en particular es incierto, si utilizamos las opiniones de muchos en el contexto de métodos de previsión estructurados, podemos mejorar nuestra capacidad para trazar y crear los futuros deseados. Sin embargo, el enfoque de la conspiración pone en tela de juicio esta suposición, ya que ahora la información se bloquea deliberadamente. Esto lleva a un mundo en el que la conciencia deja de ser un amigo para convertirse en un enemigo, debido a que ya no es de fiar. Como en el relato de Kafka “La madriguera” (Shapiro, 1992), en el mundo de las conspiraciones, ya no podemos saber si el peligro proviene del exterior o surge de nuestras propias actividades de interpretación. La criatura que está cavando la madriguera busca seguridad frente a sus enemigos.         

Pero, al final, la criatura se da cuenta que la única prueba de la existencia de sus enemigos es el ruido. Al principio, se encuentra en un romántico estado de silencio y tranquilidad pero, a medida que avanzan sus esfuerzos por crear una madriguera inexpugnable, saca conclusiones disparatadas sobre el silbido que comienza a oír en las paredes. Su incapacidad para determinar si los ruidos los produce su propia excavación o un depredador puede leerse alegóricamente como una referencia a la interpretación en general (Shapiro, 1992: 123). 

Así, nuestra conciencia ya no puede ser un aliado de confianza en nuestros intentos de interpretar la realidad.

El anclaje y los extraterrestres

Resulta que no sólo hemos entrado en un mundo con múltiples perspectivas, sino que también hemos perdido muchas de nuestras anclas. Dada la pérdida de confianza de muchos grupos marginados por culpa de encubrimientos reales, podemos entender por qué ahora se permite cualquier punto de vista. La conspiración tiene muchos factores causales, pero entre ellos está el dolor vivido.

Recuerdo bien la experiencia de Debra Robertson en Brisbane, a mediados de los años 90, cuando llevó a cabo un experimento de investigación en el que los miembros del público participaron en un “espacio ficticio” estimulado por actores sobre el tema de las relaciones entre extraterrestres y humanos. La intención del experimento era hacer que las “voces” del público, sus experiencias, sus sistemas de creencias y sus opiniones se convirtieran en el centro de la obra y posteriormente tomaran el control de la actuación. La investigación exploraba las fronteras del teatro interactivo y era parte del doctorado en Estudios Teatrales de Robertson. La semana de “actuaciones” se contextualizó adecuadamente para los miembros del público que asistieron y participaron en la investigación, mediante una invitación a participar en un simposio “ficticio” sobre el tema de las relaciones entre extraterrestres y humanos. En un momento de estos experimentos teatrales que atrajeron una gran asistencia de miembros del público interesados en el tema de los extraterrestres y los OVNI, Robertson hizo un comentario que ella misma podría ser un visitante no humano. Varios miembros del público que se habían metido a fondo en el experimento luego rechazaron su aseveración que estaba representando un papel como parte de su doctorado. Ella insistió en que, en realidad, no era extraterrestre, pero algunos miembros del público le gritaron: “Bueno, eso es lo que dicen los extraterrestres; niegan serlo”. Fue un momento interesante, según ella recordaba. Parecía que habían olvidado que ellos, igual que ella, se encontraban en el contexto de un simposio ficticio. Uno de sus supervisores intervino y les recordó a todos que aquello era realmente parte de un proceso de doctorado. Las opiniones de estos miembros del público se escucharon y no se invalidaron, pero la negación de Robertson no fue plenamente aceptada; algunos de los participantes querían llevar más allá aquella creencia que, de hecho, reforzaba su opinión que los extraterrestres vivían entre nosotros. Algunos hablaron de sus propias experiencias de abducción. El experimento de esa noche en particular se terminó antes de lo previsto. Las líneas entre los actores y el público, la ficción y la vida real se habían vuelto incómodamente borrosas y confusas.

Se trata de la cuestión foucaultiana: a medida que nos abrimos a diferentes formas de conocimiento; que nos distanciamos y vemos la realidad no como algo fijo, sino como algo maleable; que procuramos desnormalizar lo natural; que vemos que lo que es, se crea y, por lo tanto, puede deshacerse, debemos preguntarnos: ¿cómo anclamos? 

Implicaciones

Milojevic sugiere que un ancla son las implicaciones, es decir, ¿cuáles son las implicaciones de la cosmovisión de cada uno? ¿Llevan a más o menos violencia? ¿Conducen a un mejor cuidado del otro? ¿O a un deseo de hacer daño? Por ejemplo, podemos debatir la exigencia de Trump que la policía y el ejército dominen a todos los manifestantes, que la dominación sea la única alternativa; o podemos preguntarnos qué pasa con la confianza pública entre la policía y el ciudadano si se pierden la confianza y la legitimidad. Por lo tanto, una primera ancla son las implicaciones. Esto significa que un debate con los defensores de la conspiración es mejor desarrollarlo articulando las implicaciones de primer y segundo orden, en lugar de la cuestión epistemológica de las afirmaciones de la verdad.

La ciencia

Una segunda ancla es la ciencia. Si bien la mayoría de los futurólogos se basan en el libro La estructura de las revoluciones científicas de Thomas Khun (1962) para afirmar que la ciencia es paradigmática, como iniciativa esta tiene sus propias reglas y, por lo tanto, por mucho que el método científico defienda su objetividad, no deja de ser hasta cierto punto político. Así hemos visto un aumento de los intentos de desplazar la ciencia mediante el cuestionamiento no sólo de los mecanismos de financiación, sino también de los profundos prejuicios de género en el ámbito científico. Este es el cambio que tanto necesitan las formas de conocimiento y la ciencia. Más recientemente, con la incertidumbre y la necesidad de medidas rápidas en materia de políticas, hemos visto un movimiento hacia la ciencia posnormal (Funtowicsz y Ravetz, 2003). 

Lo que es instructivo es la pluralidad de la episteme de Asia Meridional. En ella, hay muchas perspectivas posibles; de hecho, en la lógica Jainista, hay al menos una docena de posturas sobre la naturaleza de lo que es verdad. Junto con el empirismo, se aceptan otras formas de conocimiento, comprendidas la razón, la autoridad, la intuición y, sobre todo, el amor (Inayatullah, 2002). Yendo más allá, el filósofo del sur de Asia Sarkar sostiene que la “conciencia” del científico no es algo que deba controlarse, ya que en algún momento debe formar parte de la metodología, especialmente a medida que profundizamos en los ámbitos de la salud tridimensional del espíritu, la mente y el cuerpo, o lo que se denomina “el problema del placebo” en la literatura médica (Inayatullah, 1999). Pero lo relevante para nosotros en este momento es que la ciencia siga siendo la facultad determinante. Sarkar plantea que conocemos la medicina por su capacidad de curar, la pragmática. Se permiten todas las tradiciones. Sin embargo, la facultad determinante, como ha señalado el director de la Universidad de Gurukul, Dada Shambushivananda, son las pruebas. La evidencia científica. No obstante, la ciencia, como argumentamos nosotros y como afirman nuestros amigos de la conspiración, debe seguir evolucionando. Y la base empírica no puede ser la única medida. Mi colega Lisa Fraser, profesional del budismo, dice: “Me alegro que los monjes budistas no esperaron más de 2 000 años a tener una base empírica para la meditación”.

Sin embargo, esto no significa que la ciencia se deba descartar. Examinar críticamente la ciencia es diferente a decir que sólo porque tenemos pruebas que los líderes mundiales no son reptiles o que la COVID-19 no la provocó un grupo étnico en particular, no debamos confiar en las pruebas porque estas están ligadas a un paradigma “basado en la Tierra” y, por lo tanto, son relativas. La causalidad y la correlación, así como el por qué —la base teórica de un enfoque—, siguen siendo válidas (Sloat, 2017). Esta es la diferencia entre lo posmoderno y lo transmoderno. En el primero, todo está permitido y, por lo tanto, podemos perdernos en el laberinto de espejos que se mencionaba más arriba; mientras que, en el segundo, seguimos en deudada con el cuestionamiento que se hizo en la modernidad de la ofuscación de la Edad Media. Pero lo moderno debe seguir siendo un punto de referencia. De lo contrario, veremos una continuación de la deseducación. A día de hoy, de acuerdo con la Fundación Nacional de las Ciencias de los Estados Unidos, el 25% de los americanos cree que el Sol gira alrededor de la Tierra (Fundación Nacional de las Ciencias, 2020). 

Muchas puertas: una visión común sobre las pruebas

Recuerdo que, cuando organizábamos talleres sobre los futuros de la salud en Australia, el centro de salud con varias puertas era el modelo preferido. En él, el paciente entra y el médico indica que la mejor cura es el trabajo personal o la meditación. O los antibióticos. O la cirugía. O el ejercicio. O marcharse y mudarse a un lugar con menos contaminantes. O lo que sea. Cuando teníamos naturópatas trabajando con nosotros, les gustaba este modelo. Sin embargo, la cuestión era quién estaba en el centro del modelo. Ahí es donde se lucha la batalla. ¿Es el mercado? En tal caso, el debate sobre la COVID-19 no trata de la verdad de la enfermedad, sino de la venta de curas. O trata de poder bruto: quien sea que lo ostente puede determinar qué políticas de salud pública se ejecutan. ¿O es un poder gubernamental nacional? ¿O el poder intelectual a través de expertos? Para Sarkar, es la ciencia moderna. Si bien el ejercicio, la meditación y la dieta son factores determinantes de la salud, también lo es el lugar en el que nacemos (en el sistema económico mundial, el nivel de riqueza y el acceso a la salud pública); la cuestión es cómo decidir en el contexto de la incertidumbre. Esto no significa que seamos ahistóricos. Por lo tanto, es fundamental tener como núcleo las implicaciones y la ciencia para velar por que, incluso mientras deconstruimos el poder, tengamos anclas que nos ayuden en nuestro camino. José Ramos (2017) sugiere que, en esta transición, necesitamos un patrimonio mundial de conocimiento. 

El argumento de Ramos es crucial. En la doxa de la prospectiva, estamos en tiempos de transición. Se está cuestionando el mundo antiguo: el industrial, profundamente jerárquico, occidental, masculino y capitalista. Y está surgiendo un nuevo mundo. En esta transición, a medida que nos volvemos más abiertos y consideramos perspectivas alternativas, una de esas perspectivas es la conspirativa. No se trata de una conspiración basada en visiones compartidas, intereses económicos o ideales políticos, sino de una conspiración secreta basada en el miedo y la malignidad. Desafía los fundamentos de la ciencia, de una buena sociedad. En estas conspiraciones, siempre hay poderes secretos, grupos étnicos malvados, reuniones clandestinas de los ricos y poderosos y, en todos los casos, una figura como Soros que lleva la batuta. Sin embargo, sabemos que creer en una conspiración genera un sentimiento de comunidad, hace que las personas se sientan menos impotentes, permite que surja la autonomía; o, como los poderes establecidos son tan magníficos, la gente se contenta con aceptar el mundo tal como es, ya que no se puede hacer nada al respecto. Salvo publicar sobre la conspiración en Facebook. 

Para mí, estas son distracciones en lo que respecta a la verdadera labor política de cuestionar el poder creando conscientemente una sociedad más inclusiva, velando por que las generaciones futuras tengan un planeta sano en el que vivir y pasando de un mundo en el que solo importa el PIB a otro en el que importen la prosperidad, la gente, el planeta y el propósito. Se trata básicamente de qué tipo de mundo deseamos. ¿Podemos avanzar con una visión común del futuro? En una reunión de un grupo espiritual progresista y de teóricos de la conspiración en Dinamarca, traté de llevar la discusión hacia visiones comunes de reducción de la desigualdad, mejora de la justicia social y mitigación del cambio climático. Discrepábamos en la mayoría de las cuestiones, pero pregunté: “¿Podemos ponernos de acuerdo a dónde queremos ir?”. Fuimos capaces de elaborar un plan de acción común. Sin embargo, es cierto que a muchos de nosotros nos resultó difícil estar con aquellos que creían que los problemas del mundo comenzaban y terminaban con grupos étnicos particulares. Así, incluso mientras trabajábamos en la creación de espacios para el acuerdo, había límites claros que no estábamos dispuestos a cruzar.

El enfoque de la conspiración me ayuda a reflexionar sobre mi propia falsa conciencia y mis errores, diferenciando entre la realidad y la narrativa sobre la realidad. Necesitamos que la comunidad insista en que los reptiles no dirigen el planeta (aunque sepamos que, a medida que las personas ascienden en las organizaciones, pueden volverse más frías con los demás), ya que eso es confundir las metáforas sobre la realidad con la realidad, aunque ambas sean constitutivas de lo que es.

Las teorías de la conspiración son, por lo tanto, las rocas peligrosas que nos ayudan a concentrarnos en el rumbo que deseamos tomar en esta transición tan excepcional. Pueden ayudarnos a surcar el futuro que deseamos. Y el que queremos evitar. 

La creación de nuevas anclas 

Y, a medida que las anclas tradicionales son arrastradas por la transición masiva en la que nos encontramos, debemos crear otras nuevas para tener una cierta apariencia de sociedad y civilización, un patrimonio mundial de conocimiento. La prospectiva puede ayudar en esta ruta, al contribuir a crear nuevas visiones y analizar críticamente si estas crean futuros destructivos o futuros mejores para la humanidad y el planeta. En el contexto de las implicaciones y la ciencia, los puntos de vista alternativos, por muy peligrosos que sean, pueden ayudarnos a generar un sistema de gobierno gaiano, en el que los opuestos sean parte de la evolución humana. Las excepciones traen consigo la evolución. Las teorías de la conspiración nos ayudan a entender los mundos que no queremos, de modo que podamos crear y anclar los que sí queremos.

Sohail Inayatullah ocupa varios cargos académicos en la región de Asia y el Pacífico y es investigador de Metafuture. Recientemente ha escrito un documento titulado Co-creating educational futures: contradictions between the emerging future and the walled past”, perteneciente a la serie Investigación y Prospectiva en Educación: documentos de trabajo de la UNESCO.

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Inayatullah, S. (3 de julio de 2020) La conspiración para destruir o para crear mejores futuros. LAB de Ideas de Los Futuros de la Educación de la UNESCO. Recuperado de https://en.unesco.org/futuresofeducation/ideas-lab/inayatullah-conspiracy-theories-destroy-or-create-better-futures.

Citar este artículo (formato MLA)
Inayatullah, Sohail. "La conspiración para destruir o para crear mejores futuros". LAB de Ideas de Los Futuros de la Educación de la UNESCO. 3 julio 2020, https://en.unesco.org/futuresofeducation/ideas-lab/inayatullah-conspiracy-theories-destroy-or-create-better-futures.

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