Desarrollando la economía creativa de Colombia a través de la formación profesional

En 2018, la ciudad de Bogotá registró 28 046 empresas en las industrias creativas y culturales, de las cuales el 29,2 % estaban dirigidas por mujeres. Estas son algunas cifras del estudio realizado por Yanhaas, desde octubre de 2017 hasta febrero de 2018, bajo la supervisión de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).

En diciembre de 2016, la Cámara de Comercio de Bogotá recibió una subvención de 99 987 USD a través del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (FIDC) para el proyecto "Cartografía y fortalecimiento de capacidades para industrias culturales en Bogotá ".

La encuesta, cuyo objetivo era identificar el estado de las industrias culturales y creativas en la capital colombiana, recibió 11 374 respuestas. Este estudio reveló que el 51 % de las empresas que participaron en la encuesta se establecieron hace menos de cinco años, y que solo el 10 % de ellas ha existido por veinte años o más. Estas cifras demuestran que la noción de las industrias culturales y creativas es todavía nueva. De estas compañías, el 31,7 % se registraron como Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) y el 29,8 % se registraron a nombre de un individuo, registrado como propietario del negocio.

Los resultados de este estudio fueron publicados y presentados en la Feria del Libro de Bogotá en abril de 2019. "Este estudio presenta nueva información, que ayudará a los Gobiernos de los distritos a tomar decisiones sobre temas relacionados con la promoción del espíritu emprendedor. También contribuye a la formulación de la política cultural pública y a la economía creativa, así como a su plan de acción que se está desarrollando actualmente", explicó Adriana Padilla, directora de industrias culturales y creativas de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).

Durante esta encuesta, la CCB también descubrió que el 64,5 % de los gerentes no han recibido capacitación gerencial formal. En respuesta, la CCB desplegó 17 programas de capacitación en el ámbito de las artes escénicas, las artes visuales y el sector editorial.

152 empresarios culturales participaron en estas capacitaciones, lo cual les permitió reforzar sus conocimientos sobre la profesionalización de la industria creativa y comprender la cadena de valor de la economía creativa. Con la colaboración de socios como la Cámara Colombiana del Libro, IDARTES y el Ministerio de Cultura de Colombia, se identificaron diversos temas. Entre ellos se destaca la dirección artística, el mercado del arte, la producción de artes escénicas, los festivales, la gestión financiera en la cultura, la legislación colombiana relacionada con el sector, el modelo económico de la cultura y el arte, el marketing de las artes y el marketing digital, entre otros.

Las capacitaciones fueron útiles para los emprendedores: "La capacitación cubrió varios temas, y fue muy positivo aprender nuevos medios para desarrollar nuestra actividad profesionalmente. También nos aportó directrices para fortalecer nuestros modelos de negocio, y fue un lugar ideal para entrar en contacto con artistas, gerentes y agentes del ámbito artístico", aseguró Juan Carlos Garzón Urrego.

Uno de los principales objetivos de este proyecto era fortalecer la economía creativa al proporcionar las herramientas necesarias para que cada creador pudiese registrarse a sí mismo y a sus actividades. Al final de la capacitación, el 83 % de los participantes en el ámbito de las artes visuales fue capaz de definir su estrategia. Así mismo, tres compañías de artes escénicas pudieron negociar su participación en el Festival Iberoamericano de Teatro.

Principalmente, este proyecto modificó la perspectiva de ciertas disciplinas, como las artes escénicas, que no se consideraban actores de la industria. Cuando el proyecto finalizó en octubre de 2018, la CCB también notó un incremento en la cantidad de registros por parte de diversos actores culturales.

Esto implica un avance para la estrategia de desarrollo de Colombia, en la cual la economía creativa, también conocida como "economía naranja", tiene un rol clave como motor para el crecimiento sostenible del país.