¡Atención a la desigualdad de género! La igualdad de género en la industria cinematográfica

Los debates sobre la igualdad de género en la industria cinematográfica han cobrado una importancia creciente desde hace un año, en el contexto de la reflexión en curso provocada por el movimiento mundial #metoo contra el acoso sexual y la campaña Time’s Up iniciada por Hollywood. La Plataforma de seguimiento de políticas de la UNESCO permite identificar mejor las políticas e iniciativas innovadoras dirigidas a corregir  las disparidades basadas en el género en este sector.

El respeto de las libertades fundamentales y los derechos humanos, comprendida la igualdad de género, es una condición previa para la creación y difusión de expresiones culturales diversas. La igualdad de género es una de las 11 áreas de seguimiento de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005) de la UNESCO y del Objetivo 5 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Al mismo tiempo, puede decirse que, de todas las industrias creativas, la industria cinematográfica es la más influyente, con un peso cultural, social y económico considerable. El cine también es un medio de comunicación poderoso que de diversas maneras refleja y moldea la sociedad y la cultura. Por lo tanto, la diversidad y la paridad de género son cruciales para el proceso de creación cinematográfica, en la medida en que el cine debe reflejar las experiencias y perspectivas de diversos grupos de la sociedad.

Disparidades persistentes

Desde hace varios decenios se ha prestado especial atención a los desequilibrios y estereotipos de género en el cine. Más recientemente, se ha hecho hincapié en la desigualdad de género en esta industria. Según el Informe Mundial de la UNESCO 2018 “Re|Pensar las políticas culturales”, las mujeres están muy insuficientemente representadas en la fuerza laboral, tienen menos acceso a los recursos y su remuneración suele ser muy inferior a la de los hombres. Los datos mencionados en el informe muestran que, en Europa, solo una de cada cinco películas es dirigida por una mujer y solo el 16% de la financiación se invierte en películas realizadas por mujeres. Además, otro estudio paneuropeo citado en el informe revela una representación muy insuficiente de las mujeres en los puestos creativos más importantes, incluido el de director, aunque un numero casi equivalente de mujeres y hombres se gradúan en escuelas de cine (European Women’s Audiovisual Network, 2016).

Según el escritor nigeriano Chimamanda Ngozi Adichie “Hemos de crear un mundo en el que una mujer tenga las mismas posibilidades de tomar decisiones que un hombre. Hemos de crear un mundo en el que llegue a ser totalmente común y corriente ver películas escritas por mujeres, dirigidas por mujeres y producidas por mujeres.”

Prácticas innovadoras

En la Plataforma de seguimiento de políticas de la UNESCO se proporcionan valiosos ejemplos de políticas y medidas culturales que se aplican en todo el mundo para alcanzar los objetivos de la Convención. Este buscador permite realizar búsquedas basadas en criterios geográficos y temáticos y recopila prácticas innovadoras en relación con cuestiones como la igualdad de género en los sectores cultural y creativo, comprendida la industria cinematográfica. El Brasil y Suecia han emprendido iniciativas inspiradoras en este ámbito.

En 2013, la Secretaría de Actividades Audiovisuales del Ministerio de Cultura y la Secretaría de Políticas relacionadas con la Mujer de la Presidencia de la República del Brasil pusieron en marcha el Premio Carmen Santos de Cine de Mujeres. La medida tiene por objeto dar mayor notoriedad al trabajo cinematográfico realizado por directoras y otras profesionales del sector de cine, con miras a promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el sector audiovisual brasileño. Se presta una atención especial a las mujeres indígenas, a las mujeres afrodescendientes y a las provenientes de grupos vulnerables.

Al mismo tiempo, la sociedad civil brasileña también se está movilizando para aumentar la contribución de las mujeres al sector audiovisual. La ONG brasileña Mulheres no Audiovisual apoya la creación, producción y distribución de contenidos artísticos y audiovisuales muy valiosos creados por mujeres. Inspirado por Netflix, este dispositivo proporciona servicios de transmisión de vídeos (streaming), no sólo de producciones audiovisuales realizadas por mujeres, sino también de información sobre la historia de la mujer en el cine. Además, fomenta la participación de nuevas cineastas en las producciones nacionales.

El mismo año, el Instituto Sueco de Cinematografía (SFI) concertó un acuerdo en el que se exigió que los fondos de producción destinados a directores, guionistas y productores se distribuyeran por igual –en una proporción de 50/50%– entre hombres y mujeres a partir de 2016. El objetivo fue alcanzado, con lo que Suecia fue el primer país del mundo en lograr la paridad de género en la financiación pública del cine. Esta política abordó los conceptos erróneos relacionados con el género y aportó pruebas frente a argumentos que se suelen plantear como obstáculos para la igualdad de género. Varias otras iniciativas se emprendieron simultáneamente para luchar contra los estereotipos de género, como la creación del sitio Web “Nordic Women in Film” (Mujeres Nórdicas en el Cine), que tiene por objetivo aumentar la visibilidad de las cineastas de la región, y un programa de tutorías titulado “Moviement”, cuya finalidad es ayudar a las cineastas a adquirir aptitudes para el liderazgo y desarrollar estrategias de carrera profesional. A fin de proseguir esta labor y de sensibilizar a la comunidad internacional acerca de la igualdad de género en la producción cinematográfica, se lanzó una campaña “50/50 para 2020” en el Festival de Cannes en 2016.

Estas iniciativas reconocen y promueven específicamente las contribuciones de las mujeres a la vida cultural, prestando un firme apoyo a la consecución del Objetivo 4 de la Convención y el ODS 5 relativo al empoderamiento de las mujeres.

*La creación de la plataforma fue posible gracias a la financiación de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI).