Luz sobre el mundo de los libros: 5000 millones de volúmenes anuales

Más de 60 países de las diferentes regiones del mundo publican libros, y má de 5.000 millons de volúmenes salen de sus prensas anualmente. Estos son los datos más aproximados que los especialistas han podido obtener de la producción mundial, ya que, entre los diferentes obstáculos para una estadística exacta, se encuentra la falta de una definición universalmente aceptada de lo que constituye un libro. Ni siquiera los principales países productores han logrado ponerse de acuerdo sobre una definición común que facilitaría la tarea.

Una obra considerada como libro en el Reino Unido puede clasificarse como folleto en Irlanda. En el primero de estos países se admite que un libro es una publicación cuyo precio es de 6 peniques o más, para fines estadísticos; pero no existe una definición de folleto: En Irlanda, como en España o Italia, es necesario que una publicación cuente por lo menos con cien páginas para ser considerada como libro. En Hungría, toda publicación de sesenta y cuatro p'áginas constituye un libro, mientras que Islandia reduce el número de páginas a 17. Varios países entre ellos, la India, Indonesia y la Unión Soviética no distinguen entre libros y folletos y los clasifican todos bajo el rubro de los primeros. Las estadísticas de libros de los Estados Unidos de América incluyen asimismo los folletos y todas las publicaciones gubernamentales de distribución gratuita.

Además, no hay uniformidad en la forma de registrar la producción, exportación e importación de libros. En muchos países, es imposible señalar exactamente la producción de libros por ejemplares, ya que no existen cifras precisas de la reimpresiones económicas: ediciones populares, libros de bolsillo, etc. Y otros países, en sus estadísticas de importación y exportación engloban los libros en las cifras correspondientes a toda clase de material impreso. Finalmente, no faltan países que excluyen sus exportaciones y consignaciones de libros cuando no alcanzan a cierto valor determinado.

La Unesco despliega sus mayores esfuerzos para conseguir un acuerdo universal entre los gobiernos e instituciones especializadas sobre estos puntos. Así, ha recomendado que se defina un libro, para los fines estadísticos, como «una publicación eventual que contiene cuarenta y nueve o más páginas»; que se incluyan en la producción anual como se practica hoy en muchos países los libros y los folletos, pero en rubros separados; que asimismo se incluyan los libros y publicaciones oficiales, los trabajos académicos, los libros de consulta, los atlas, etc., separadamente y siempre que se destinen a la venta; y, finalmente, que no se excluyan los manuales escolares de las estadísticas de libros. También ha recomendado que los gobiernos tomen en cuenta en sus estadísticas la exportación y consignación de libros.

Pero, cualquiera que sea la definición que se adopte finalmente, el libro tendrá siempre su virtud esensial de fuente inagotable del saber humano, de piedra angular de la cultura. Si es cierto que algunos medios efímeros de expresión han adquirido una importancia considerable en la vida cotidiana, no es menos verdad que sigue siendo fundamental la influencia del libro en el mundo moderno, más aúü que en el antiguo, y que su vitalidad es mayor hoy que en cualquier otra época del mundo. A la presentación lo más clara posible de ese hecho está dedicado el presente número de El Correo de la Unesco.

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Febrero de 1957