Avveroes, Maimonides: dos grandes espíritus del siglo XII
Córdoba, siglo XII: una ciudad y una fecha que, juntas, son signo y cifra de un momento esplendoroso de la cultura humana. En Córdoba y en el siglo XII culminan cuatro siglos de la civilización de al-Andalus, la España musulmana, que por entonces abarcaba esencialmente la Andalucía actual. Culmina también el aun más largo desarrollo de la civilización arábigomusulmana clásica, de la que al-Andalus es sólo una parte, aunque bien diferenciada, y que se extendía desde la India hasta el Magreb y la Península Ibérica.
Córdoba, capital de al-Andalus, fue hasta principios del siglo XIII la más poblada, rica y culta ciudad de Europa. De ese esplendor da todavía soberbio testimonio la Gran Mezquita, llegada hasta nosotros en lo esencial casi intacta. Pero es seguramente en el ámbito de la creación intelectual donde Córdoba y al-Andalus alcanzan el punto álgido de su desarrollo. Vivieron y crearon por entonces en esa tierra del sur de Europa una pléyade de grandes espíritus cuya huella se conserva aun en el pensamiento y la literatura modernos: poetas como Ibn Hazm, al-Mu'tamid y Ben Quzman, místicos como Ibn Arabí, pensadores como Ibn Tufayl, geógrafos como al-Idrîsï, médicos como Avenzoar, filósofos como Ibn Gabirol (Avicebrón), Ibn Masarra, Ibn Bayya (Avempace) y, sobre todo, Maimónides y Averroes.
Mosé ben Maymün (latinizado en Maimónides) e Ibn Ruad (el Averroes de los europeos), los dos nacidos en Córdoba con pocos años de intervalo, el primero judío, musulmán el segundo, escritores ambos en lengua árabe, recogen la gran tradición de la Antigüedad clásica y la transmiten enriquecida y modificada a la Edad Media cristiana. Los dos grandes filósofos cordobeses emblematizan como nadie ese universalismo cultural que caracterizó durante siglos a al-Andalus y que permitió la fructuosa convivencia de las tradiciones culturales nacidas de las tres grandes religiones monoteístas: la islámica, la judía y la cristiana, en un régimen de tolerancia que, pese a las persecuciones religiosas del final, sigue siendo ejemplar y casi único en su tiempo.
A estas dos grandes figuras del saber universal está dedicado este número de El Correo, que quiere así contribuir a ilustrar una época prestigiosa del espíritu humano la del pensamiento arábigomusulmán clásico no todo lo conocida que se merece. Ya en diciembre pasado organizó la Unesco un coloquio internacional sobre Maimónides con motivo del 850 aniversario de su nacimiento. Y nuestra revista consagrará una parte de su número de noviembre a otra importante figura de ese pensamiento: al-Gâzâlî, el Algacel de la latinidad.
Señalemos, por último, que las opiniones que en este número se expresan libremente corresponden a sus autores, especialistas de las más variadas tendencias, sin que ni la Unesco ni la redacción de la revista tengan forzosamente que compartirlas.
Edouard Glissant, Jefe de redacción.
