¡Ojo! ¡Peligro! Mar contaminado
En las márgenes de los siete mares, del Antartico a la Florida y a lo largo de la costa occidental de Europa, la contaminación del mar debida al petróleo usado como combustible ha sido, durante años, un problema constante para todos los que van a las playas o al mar con fines de recreo o para encontrar en unas y otro los medios necesarios a su subsistencia.
El petróleo que las mareas arrastran consigo y que, al retirarse, dejan sobre las playas, es una cosa por lo menos desagradable, ya que causa molestias sin cuento a nadadores y paseantes, limitando el placer deportivo de los primeros y arruinando la ropa de los segundos. De todos modos, los veraneantes pueden ir a otro lugar en busca de playas más limpias; pero existen miles y miles de personas cuyo diario sustento está precisamente en el mar, y que, en tales condiciones, sufren perjuicios económicos, sin olvidar el daño causado por las manchas del combustible en sus ropas y en los muebles de sus hoteles y casas.
Por otra parte, y para citar el caso más frecuente, está el hecho de que los pescadores sufren pérdidas enormes, ya que no es posible lavar el pescado cuando está cubierto de este aceite combustible. Las langostas, por otra parte, no se reproducen en estas condiciones. Y, pasando de los peces a las aves, hasta los hombres menos sentimentales no pueden dejar de conmoverse frente al espectáculo de ciertos pájaros marinos que no pueden volar ni nadar porque tienen las plumas de sus alas llenas de petróleo. Estos pájaros se ven condenados a morir de hambre si no reciben a tiempo la ayuda y los cuidados necesarios.
