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Presente y futuro de la energía solar

La historia de la búsqueda emprendida por el hombre a través del planeta para encontrar nuevas fuentes de energía es prácticamente la historia del progreso humano y de la civilización. Hemos comenzado a darnos cuenta de cuan rápidamente se agotan los recursos de carbón y petróleo en el mundo y, aunque ya se ha iniciado la Edad Atómica, nos encontramos aún lejos de haber domeñado la energía nuclear para las industrias y otros fines benéficos.

Ante esta realidad, los hombres de ciencia han vuelto sus ojos a otras fuentes de energía más fácilmente disponibles, como la utilización directa de la radiación solar y de la energía eólica, y aún de la energía de las olas del mar, en los trabajos agrícolas y domésticos.

La Unesco ha prestado una seria atención a las posibilidades de emplear las nuevas fuentes de energía, particularmente en las regiones áridas y semiáridas del mundo. Con esta finalidad, ha emprendido una amplia revisión de las investigaciones actuales en diferentes países, como parte de sus actividades científicas ordinarias y, en especial, de su Proyecto Principal de Investigaciones sobre las Zonas Áridas. En 1954, la Unesco organizó un Coloquio
Internacional en la India acerca de la energía del viento y del sol, previa invitación del Gobierno de ese país. Dos años después, la Organización publicó el volumen intitulado "La Energía Eólica y Solar". En 1955, gracias a su apoyo financiero, hizo posible la realización del Coloquio Mundial sobre la Aplicación de la Energía Solar, celebrado en Arizona, Estados Unidos de América, y asesoró al Departamento de Cuestiones Sociales y Económicas de las Naciones Unidas en la preparación de su importante estudio «Las Nuevas Fuentes de Energía y el Desarrollo Económico», publicado el año pasado. 

La Unesco dispone de fondos limitados para costear proyectos de investigaciones de esa índole. Uno de esos proyectos se ha llevado a la práctica, en los últimos años, en el Instituto de Beersheba, Israel, bajo la dirección del Dr. H. Tabor, del Laboratorio Nacional de Física de Jerusalén. En los dos años próximos, la Unesco y la Organización Meteorológica Mundial emprenderán el primer estudio conjunto acerca de la distribución de la radiación solar, anotando diariamente sus variaciones y su dependencia con relación a la altitud y otros factores.

En las páginas que siguen, El Correo de la Unesco describe algunos de los experimentos últimos para la utilización de la energía solar. No está por demás recordar que esta revista publicó en 1955 un número especial de 68 páginas, consagrado enteramente al tema de "La Conquista del Desierto". No debe suponer el lector, sin embargo que nos encontramos a las puertas de una súbita "Era de prosperidad solar". El Comité Consultivo de la Unesco para la Investigación de las Zonas Áridas ha afirmado con razón recientemente: "La utilización de la energía solar es una gran promesa para las zonas áridas del mundo; pero, para convertise en realidad, aún necesita una immensa cantidad de investigaciones".

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Septiembre de 1958