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Belarrús: "Una catástrofe nacional"

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Edificio abandonado en Pripyat, una ciudad fantasma cerca de la frontera entre Ucrania y Belarús.

Para Vasily Nesterenko*, las consecuencias de Chernobil amenazan la supervivencia del pueblo bielorrusso. 

Entrevista realizada por Galia Ackerman
Periodista de Radio Francia Internacional

Usted afirma que el balance de Chernóbil no sólo ha sido minimizado por las autoridades de su país, sino también por las organizaciones internacionales…

El Comité Científico sobre los Efectos de las Radiaciones Nucleares de las Naciones Unidas (UNSCEAR) se remite a los datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que representa al lobby nuclear. Además, el OIEA se refiere a Hiroshima y Nagasaki. Ahora bien, en el Japón la reacción termonuclear se desarrolló exclusivamente en la atmósfera, el suelo no fue contaminado. En cambio, tras el incendio de Chernóbil los territorios circundantes absorbieron cientos de toneladas de partículas radiactivas. Sólo el territorio de Belarús ya absorbió el 70% de los radionucleidos, algunos de los cuales,como el cesio 137, permanecen activos durante más de 30 años. La lenta contaminación de la población afecta a 80% de la misma debido al consumo de productos alimenticios envenenados. Desde que se produjo la catástrofe, mi instituto practica controles sistemáticos de salud en los niños por medio de espectrómetros especiales. El profesor Yuri Bandajevski fue el primero en establecer una relación entre la acumulación de radionucleidos en el organismo y las enfermedades de los genes. La contaminación es pues responsable de numerosas patologías no reconocidas por las organizaciones internacionales.

¿Cuáles son esas patologías?

Después de realizar miles de autopsias, Yuri Bandajevski y su equipo demostraron que el cesio 137 se acumulaba en los tejidos musculares, empezando por el corazón: 70% de los 2.000 niños controlados en la zona contaminada de Gomel padecen dolencias cardiacas. La concentración de cesio en los riñones provoca disfunciones graves desde una edad muy temprana. El cesio acumulado en los músculos del ojo ocasiona cataratas: en 1997, en Svetlovici, cerca de Gomel, 25% de los menores de 13 a 15 años sufrían esa afección. Durante el embarazo, la placenta de las futuras madres almacena el cesio. El feto recibe radiaciones y, cuando nace el bebé, lo amamanta con leche contaminada. De ahí diversas patologías, como el llamado “sida de Chernóbil”, una deficiencia inmunitaria. Por último, la combinación de los radionucleidos con el plomo (material utilizado en 1986 para apagar el incendio y que se depositó en el suelo) provocó retrasos mentales y enfermedades gastrointestinales. Vamos hacia una catástrofe nacional.

¿Qué necesita su país con mayor urgencia ?

Casi 500.000 niños y dos millones de adultos viven en las zonas contaminadas. Es preciso crear brigadas móviles equipadas con espectrómetros para controlarlos, a ellos y lo que comen. Por falta de medios, mi instituto sólo lo hace muy parcialmente. El gobierno presiona además para evitar que circulen informaciones que estima “molestas”, y amenaza con clausurarlo. A los niños contaminados hay que enviarlos a regiones limpias al menos dos veces al año durante un mes, y tratarlos con medicamentos a base de pectina. Eficaces y poco caros, esos comprimidos se producen en Ucrania, pero no en nuestro país. Es necesario crear centros para las madres jóvenes, donde puedan comer “limpio” durante el embarazo y la lactancia.

¿Por qué su gobierno no da la voz de alarma?

Belarús está sola frente a una catástrofe de la que no es responsable. Ni Rusia ni Ucrania, donde se encuentra Chernóbil, nos han prestado ayuda. Ahora bien, nuestro presupuesto nacional sólo permite un socorro mínimo a las víctimas y el lema de nuestros funcionarios es “después de nosotros, el diluvio”. No se dieron cuenta de la magnitud del problema. Mintieron a decenas de miles de rusos venidos de “puntos difíciles” de la antigua Unión Soviética para instalarse en nuestras zonas contaminadas.¹ Siguen mintiendo a sus propios conciudadanos. Eso se llama adoptar la estrategia del avestruz. Sólo una ayuda internacional masiva y un decidido apoyo logístico del gobierno permitirían la supervivencia de mi pueblo a largo plazo.

¹Tras el derrumbe de la Unión Soviética, 25 millones de rusos se encontraron fuera de las nuevas fronteras de Rusia, sobre todo en Asia Central y en el Cáucaso, donde la guerra hizo estragos y sigue arreciando. El gobierno bielorruso los alentó a instalarse en las regiones contaminadas, otorgándoles vivienda, trabajo y permiso de residencia

*Físico, ex director del Instituto de Energía Nuclear de la Academia de Ciencias de Belarús, director del Instituto independiente Belrad.

Lecturas complementarias: 

Antes y después de ChernóbilEl Correo de la UNESCO, septiembre de 1990

Chernóbil, diez años despuésEl Correo de la UNESCO, abril de 1996

Chernobil cierra: el debate sigue abierto, El Correo de la UNESCO, octubre de 2000

 

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