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Las Pequeñas naciones: un rico acervo de culturas

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial las campanas doblaron por los imperios coloniales y comenzaba en la historia de las relaciones internacionales un nuevo capítulo: el de la descolonización. En un lapso de cuarenta años un centenar de países iban a alcanzar la soberanía nacional.

En esa marcha hacia la libertad se produjo en los años 70 un acontecimiento decisivo: en el escenario del mundo aparecieron naciones "pequeñas", en verdad, por la extensión de su territorio y el volumen de su población, pero con iguales derechos soberanos que los grandes países. Sin embargo, era preciso que los hicieran valer, que uniendo su voz al concierto de naciones lograran hacerse escuchar, cosa que no siempre es fácil. La Unesco y otras organizaciones internacionales advirtieron inmediatamente la necesidad de prestar ayuda a esas naciones pequeñas, que figuran en número cada vez mayor entre sus Estados Miembros, a insertarse en la comunidad internacional.

Dedicamos el presente número de El Correo de la Unesco a los problemas, a las condiciones de vida y a las esperanzas de esos países, limitándonos, por razones de espacio, a aquellos que han ingresado en la Unesco después de 1980, Creemos, sin embargo, que éstos representan bien a los demás.

Aunque en su mayoría son islas, algunos carecen de litoral; cabe decir que, por definición, todos ellos sufren de cierto aislamiento, pero se caracterizan también por una intensa vida cultural cuyo aporte al patrimonio de la humanidad es inapreciable. No es pues de extrañar que su presencia en la Unesco, cuyas esferas de actividad son la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación, sea cada vez más importante.

Al celebrar la Unesco en este año de 1986 su cuadragésimo aniversario, el Director General de la Organización, señor Amadou-Mahtar M'Bow, ha aprovechado la ocasión para recordar el espíritu y los ideales que orientaron su creación así como el alcance cada vez mayor de su actividad y de sus realizaciones. Ilustra uno de los aspectos en los que es más patente y significativa la validez de esa acción precisamente la participación activa de los países "pequeños" en el esfuerzo por alcanzar la cooperación y la comprensión internacionales que la Unesco realiza en el ámbito de su competencia.

Edouard Glissant, Jefe de redacción

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Octubre de 1986