Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Unesco 1945: nacimiento de un ideal

Los orígenes de la guerra se confunden con los del hombre. Durante mucho tiempo se redujo incluso la historia, abusilamente, a una serie de conflictos. A decir verdad, no hay que contabilizar solo una "guerra de los Cien Años" sino siglos de derroche de vidas humanas.

Y, sin embargo, la sed de paz es tan antigua como el instinto de destrucción y el hombre ha sonado siempre con el proyecto de fundar un planeta solidario, proyecto que al fin vino a cristalizar en la Conferencia de Londres de 1945 en que una serie de hombres y de gobiernos decidieron darle una nueva actualidad. Apenas salido del mas mortifère de los conflictos, el hombre parece cobrar sûbitamente conciencia de la unidad de la especie y proyecta engendrar, segûn la expresiôn de) poeta francés Paul Eluard,"el hombre con rostro humano", trastocando los valores.

Ya no se trata del grito aislado de un poeta, de un profeta o de un iluminado que se eleva en medio de la indiferencia sino del compromiso de unos hombres que hablan lenguas diferentes y un común lenguaje: "puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz". En las palabras de MacLeish puede descifrarse, mas alIá del acto de fe, la lección extraída de una triste y horrible realidad. Unos hombres que sabian leer acababan de cometer gravtsimos cnmenes contra la humanidad. En nombre de la ciencia, unos médicos acababan de utilizar a mujeres y ninos como cobayas y como combustible. Y unos hombres cultivados habian teorizado y alentado a tan infame jauna igual que habfan ordenado que se quemara la poesfa de Heine. De ahi viene que en 1945, a orillas del Támesis, los gobiernos afirmen que en adelante no se desarrollarán la educación, la ciencia y la cultura por sf mismas, como tampoco por el César.

Pero semejante proyecto no puede realizarse en un año, ni siquiera con un solo plan. Todavia hoy, en este ano en que se conmemora el cuadragésimo aniversario de la firma de la Constitución de la Unesco, debemos luchar con mas vigor que nunca contra esa"incomprensión mutua de los pueblos (que) ha sido motivo, en el curso de la historia, de desconfianza y recèle entre las naciones y causa de que sus desacuerdos hayan degenerado en guerra con harta frecuencia".

De ahí que, en el momento en que el sistema de las Naciones Unidas en su conjunto entra en una fase de reevaluación, hayamos estimado conveniente que este numéro de El Correo de la Unesco celebre ya, no el aniversario habituai de nuestra Organización (que desde siempre ha sido el 4 de noviembre de 1946, fecha en que entró en vigor la Constitución), sino el nacimiento mismo, con la firma de esa Constitución el 16 de noviembre de 1945, duel ideal de la Unesco, y recuerde los esfuerzos de los hombres y mujeres que, gracias a su apasionada fe en la humanidad y en el futuro, hicieron posible que ese ideal se convirtiera en realidad. Si los aniversarios son ocasiones para meditar, que éste nos incite a reflexionar sobre el mensaje de los padres fundadores de la Unesco, tan a menudo ignorado o preferido.

Edouard Glissant, Jefe de la redacción

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Octubre de 1985