La Vejez: una edad para vivir
Se afirma que bajo el enorme dosel de un solo baniano o higuera de Bengala han llegado a reunirse hasta 20.000 personas. Tradicionalmente, este árbol ha sido el centro de la vida comunitaria en numerosos países: bajo élse celebraban y celebran mercados, reuniones sociales y religiosas, consejos de ancianos...
Bajo el signo de un baniano estilizado (arriba) se reunió en Viena, del 26 de julio al 6 de agosto pasados, la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento organizada por las Naciones Unidas con vistas a elaborar un plan general de acción destinado a mejorar la calidad de la vida de los mayores de 60 años, el grupo de edad que más rápidamente crece en el mundo.
La longevidad, que hasta ahora era cosa de pocos, se ha convertido en nuestro siglo en el deslino de la mayoría, al menos en los países más desarrollados. De ahí que hayamos abierto este número de El Correo de la Unesco lanío a los viejos, representados por un notable nonagenario, Philip Whitcomb, quien nos advierte sobre la enorme contribución que podrían hacer los mayores de 60 años, como a los jóvenes, que explican sus relaciones con ese grupo de edad y sus actitudes para con sus miembros.
Vivir viejo está bien, pero importante es también vivir plenamente. Ana Asían y Víctor Kozlov nos presentan las últimas investigaciones sobre elproceso de envejecimiento y las perspectivas de mejorar las condiciones de salud en las últimasfases de la vida. En textos e imágenes se muestra el caso de los vigorosos centenarios que viven en ciertos altos valles del mundo. Por su parte, Nsang O'Khan Kabwasa y Yi Shui explican los aspectos sociales del envejecimiento en Africa y en China.
Por último, un estudio de la Unesco sobre la educación y el envejecimiento y un resumen del Plan Internacional de Acción elaborado en Viena para orientar a los Estados en la solución de los problemas creados por el envejecimiento creciente de la población ponen de manifiesto la necesidad de tomar medidas inmediatas para que la transición hacia un mundo en que la longevidad sea la norma se realice normalmente y sin sacudidas. Con todo ello queremos que el lector se impregne profundamente de la idea de que la vejez es también una edad para vivir.
