Las Naciones Unidas: 1945: ¿qué camino hemos hecho? 1955: ¿qué camino debemos recorrer? Balance imparcial de una década
Naciones unidas ¿para qué? ¿contra quién? Veintidós países aliados firmaron en Washington, en 1942, la Declaración de las Naciones Unidas, por la que se adherían a los principios de la Carta del . Atlántico y se comprometían a colaborar mutuamente para ganar la segunda guerra mundial. En 1945, ya eran 60 los Estados que firmaban en San Francisco la Carta de las Naciones Unidas, según la cual tomaban la resolución de "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles".
Ha habido necesidad de dos guerras mundiales para que las naciones vieran desarrollarse gradualmente las nuevas ideas y brotara el concepto de la responsabilidad internacional. La Sociedad de las Naciones hizo la primera tentativa de esta índole y ya se sabe cual fué su fin, aunque no su fracaso, pues estuvo muy cerca de conseguir su propósito. Pero las condiciones de vida habían evolucionado. Aún el conflicto de 1940-1945 no tuvo nada de común con la "gran guerra"... y nunca fué más negada y vilipendiada la dignidad del hombre, tanto en la Europa ocupada como en los territorios del Pacífico.
Asi, cuando se dio a conocer a los pueblos la Carta de las Naciones Unidas, una inmensa esperanza floreció en el corazón de los nombres libres y de aquéllos que acababan de recobrar su independencia.
Con una juventud de diez primaveras, enriquecida de experiencias diversas, colmada de alabanzas por algunos, herida por otros con las flechas de la crítica, esta Organización viene luchando contra viento y marea, en la persecución incesante de su elevada finalidad, esforzándose por resolver pacíficamente los conflictos entre las naciones como en el caso de Israel y los Países Arabes o a veces, por el contrario, recomendando una acción militar para rechazar a un agresor armado, como sucedió en la contienda de Corea.
A la solución de estos grandes problemas, a esta acción obstaculizada en ocasiones por los intereses unilaterales de ciertos países, vienen a sumarse otras tareas, quizás más modestas pero no menos urgentes en este mundo en perpetua evolución social, económica y política. La actividad de las Naciones Unidas no conoce fronteras. Todos los problemas universales, todo lo que es humano y social ya se trate de la protección a la infancia, del nivel de vida de las problaciones insuficientemente desarrolladas, de la ayuda a los inválidos, de la prevención del crimen, de la conservación de la salud, de la aplicación del átomo para usos pacíficos, de la extensión de la enseñanza, del respeto de los derechos humanos, de la inspección de los estupefaccientes o todo lo que se refiere al amplio campo de la economía, como el progreso de las regiones insuficientemente desarrolladas o la asistencia técnica a los países más necesitados, ocupan la atención vigilante de los organismos especializados que trabajan bajo la égida de la ONU y que se esfuerzan por encontrar las soluciones apropiadas.
Hay una frase, pronunciada por Ralph J. Bunch, subsecretario de las Naciones Unidas, en una declaración a la prensa mundial, que resume de manera concisa la significación de la ONU durante esta primera década de trabajo:
" Después de todo, esta Organización no es solamente la mejor cosa que tenemos ahora, sino la única".
