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Derechos del hombre

La "Declaración Universal de los Derechos del Hombre" proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la sesión celebrada en París el 10 de Diciembre de 1948, constituye uno de los grandes documentos históricos aprobados por unaAsamþlea soberana, o aceptados con reticencia por la dinastía imperante, en el curso de las siete últimas centurias. La "Magna Carta" fué confirmada por el Rey Enrique III de Inglaterra, en 1225. Seiscientos años más tarde el "Bill of Rights" (Ley de Derechos), fué incorporado en la Constitución de los Estados Unidos, y casi al mismo tiempo la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano", pasó a formar parte de las leyes de la República Francesa.

Actualmente, cuando a causa de la Segunda Guerra Mundial la llama de la libertad humana estuvo a punto de extinguirse, la vieja rebeldía de los pueblos contra la tiranía ha encontrado su expresión en una nueva Declaración aceptada y proclamada, esta vez, no por un monarca, no por un grupo de ciudadanos o por un parlamento nacional, sino por los representantes de 58 naciones, unidas para la defensa de la democracia.

A pesar del transcurso del tiempo, los principios fundamentales contenidos en las sucesivas cartas y códigos no han sido alterados. Una visión de conjunto sobre la complejidad del tema en los tiempos modernos puede ser extraída del "symposium" sobre los derechos del hombre realizado por la Unesco en el curso de este año. A continuación reproducimos algunos de sus extremos:

"La libertad individual sólo puede consolidarse mediante la supresión total de los abusos del poder. La Unesco actualmente se ha propuesto mitigarlos, pero la Institución goza de una situación privilegiada para intentar, si así lo desea, la tarea más importante de suprimir los impedimentos que se oponen al ejercicio de Ia libertad". "Los fines comunes inherentes al ideal de los derechos del hombre sólo pueden alcanzarse si los programas de educación e instrucción se basan en el principio de que no existe una cultura nacional que no debo, mucho más de lo que ordinariamente se cree, a la influencia benéfica del patrimonio común, que es la obra de todas las razas y de todas las edades".

Finalmente una opinión dé la Unesco: "Desde el momento en que la información se considera como uno de los derechos del hombre, la organización y la práctica que hace de ella un instrumento de explotación de la credulidad pública, sembrando enemistades, ya sea por razones de orden político o económico, no puede ser tolerada".

Ciencia, Educación, Información, sobre cada una de estas facetas coinciden, aunque desde diferentes puntos de vista, los expertos citados más arriba. Los derechos del hombre deben ser defendidos colectivamente con todos los medios pacíficos a nuestro alcance. "La libertad de expresión, la libertad religiosa, la liberación contra la miseria y contra el temor" - la supresión de la ignorancia, añadimos por nuestra parte - constituyen las condiciones de la emancipación del hombre.

Solamente cuando todas estas prerrogativas se hallen plenamente garantizadas podrá el mundo esperar el nacimiento de la Libertad universal, basada en la tolerancia, la justicia y la buena voluntad para con nuestros semejantes.

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Octubre de 1949