Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Cuarenta años de lucha por la justicia social

La Organización Internacional del Trabajo nació materialmente en 1919; pero su origen remonta a la instalación de las máquinas de vapor en las fábricas hace más de un siglo. La revolución industrial que siguió a ese hecho fué marcada por dos rasgos esenciales: una producción acelerada, sin comparación con la que el hombre había obtenido anteriormente con sus solas fuerzas, y la aparición de condiciones de trabajo tan indignantes para la mano de obra como las peores formas de la esclavitud.

La voluntad de defensa de los trabajadores contra la explotación implacable determinó la formación de sindicatos. Paralelamente, al mostrarse cada vez más escandalizada la opinión pública por la situación que reinaba en las fábricas, se trató de obtener la aprobación de leyes que fijaran las normas de empleo. Como los productos manufacturados se hacían competencia en el mercado internacional, muy pronto se vio que el doble esfuerzo de defensa de la mano de obra debía proseguirse en el plano internacional igualmente. Los sindicatos crearon federaciones internacionales, mientras algunas personalidades que se dedicaban a frenar los abusos por la vía legislativa, fundaron una asociación internacional para la protección legal de los trabajadores. Desprovista de todo carácter oficial, esta asociación podía únicamente formular proposiciones con la esperanza de que algunos gobiernos ilustrados tomaran una iniciativa diplomática para traducirlos en actos. Los resultados fueron muy reducidos pero mostraron el camino por el cual podía llegarse a la meta anhelada.

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Noviembre de 1959