Maravillas ignoradas del arte
Nadie se arriesga a definir el arte, pero los artistas proponen espontáneamente fórmulas en donde se concreta su naturaleza o su misterio. Tolstoy escribe que el arte es "un llamamiento a la comunión humana". Elie Faure lia hecho célebre su comentario destinado a un público aparentemente industrioso: "El arte no solamente es útil sino que es la única cosa verdaderamente útil después del pan".
La obra de la UNESCO, al servicio de los artistas y de las artes, responde a estas afirmaciones. La Organización, al preparar la fundación de la Asociación International de Artes Plásticas, que tuvo su primera Asamblea en Venecia, en 1953, deseaba estimular a la vez la cooperación entre los creadores de lodos los paises y disciplinas y luchar junio a ellos para mejorar su condición económica y social.
Además es función de la UNESCO proteger y dar a conocer las obras del presente como las del pasado. Protección significa sobre lodo ayuda técnica: es menester salvar de la acción del tiempo los monumentos, las estatuas y las pinturas irreemplazables. Pero ¿se puede difundir ampliamente el conocimiento de las obras maestras de la pintura? Sin duda alguna, y esta empresa ya no es un sueño desde que la habilidad de los impresores ha logrado edificar ese "museo imaginario" al que contribuyen los catálogos de reproducciones en colores, periódicamente enriquecidos con las más excelentes selecciones. Esos catálogos permiten igualmente señalar, en la producción mundial, las imperfecciones y vacíos que los editores se empeñan cada año en corregir o en colmar. Las exposiciones ambulantes reúnen las reproducciones más bellas lejos de las capitales; en innumerables museos, universidades, escuelas o aldeas, esto sirve de ocasión para revelaciones fecundas y a veces trascendentales.
Pero "dar a conocer" supone también la tarea de la enseñanza. La UNESCO aporta su ayuda tanto para el aprendizaje artístico del cual fué un ejemplo el resiente cursillo de Tokio como para la educación mediante el arte, a la que se consagra la nueva Federación Internacional cuya constitución fué elaborada por la Organización de las Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
"Un llamamiento a la comunión humana": Este lema convendría igualmente a los álbumes de la Colección UNESCO de Arte Mundial. Las obras de esta colección no toman prestadas sus riquezas de las estanterías de los grandes museos sino que revelan frecuentemente obras maestras fotografiadas por primera vez en colores por comisionados especiales, gracias a la colaboración de los gobiernos y de las autoridades locales. Se trata de tesoros considerados preciosos - desde hace algunos años solamente - por algunos arqueólogos, artistas e historiadores, y que comienzan a ofrecerse a los ojos del público, acostumbrado al fin a reconocer en todos los pueblos y en todas las culturas un genio que se creía reservado antaño a ciertas tradiciones privilegiadas.
En las páginas que siguen los lectores admirarán la diversidad de formas, de estilos, de conceptos visuales. Una distancia aparentemente infranqueable, en el tiempo y en el espacio, separa las tumbas egipcias de las iglesia de Noruega; el eterno presente australiano se halla muy alejado de la Edad Media serbia, y todas estas maravillas son remotas con relación a los Boddhisatvas sentados en el fondo de sus gruías. No obstante, entre esas pinturas que nuestros antepasados hubieran considerado muy distintas, aunque todas son pinturas sagradas, se adivina una profunda unidad cuyo descubrimiento nuestro siglo tiene el derecho ciertamente de reinvindicar. Hay allí semejanzas que se sitúan - en el más elevado nivel humano y se afirman al mismo tiempo, hasta en sus detalles, con las investigaciones de nuestros contemporáneos. Un pintor de la Escuela de Paris ha escrito, no con respecto a los grabados australianos sino con relación a sus propias ambiciones: El universo terrestre es únicamente mágico. Otro declara, pensando en el artista moderno, y no en el pintor de las cuevas de Ájanla, que "ve alzarse sobre esta lluvia de apariencias los grandes signos esenciales (pie son a la vez su verdad y la del universo". El poeta Giuseppe Ungaretti explica en una frase esta sorprendente fraternidad de los artistas de todos los tiempos, cuando dice que la finalidad del arte "consiste en entrar en contacto con el secreto inviolable de la divinidad creadora".
