El Hombre y la tierra: una estrategia para sobrevivir
La preservación de la diversidad genética es ante todo un seguro y una inversión necesarios para mantener y mejorar la producción agrícola, forestal y pesquera y para hacer viables las opciones futuras en la medida en que protege contra los cambios ambientales perniciosos y. en que permite disponer de materia prima para numerosas innovaciones científicas e industriales. Pero, además, esa preservación es una cuestión de principios éticos.
La referencia a estos principios atañe particularmente a la 1 extinción de las especies. El problema puede plantearse de « la manera siguiente: los seres ¡ humanos se han convertido en 1 una importante fuerza de la evolución. Aunque carecemos Z de los conocimientos necesarios para controlar la biosfera, disponemos del poder de producir profundas modificaciones en la misma. Tenemos pues la obligación moral -para con nuestros descendientes y para con las demás criaturas- de proceder con mucha cautela.
En marzo último se publicó un estudio titulado Estrategia mundial para la conservación en el que se hace una evaluación del estado actual del medio ambiente en el mundo y se proponen algunas medidas prácticas para el desarrollo y la conservación racionales de los recursos de nuestro planeta. La Estrategia mundial para la conservación ha sido elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UICN), con el asesoramiento, la cooperación y la asistencia financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y del World Wildlife Fund (WWF, Fondo Mundial para la Vida Silvestre) y en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Unesco. En el presente número de El Correo de la Unesco, integralmente dedicado a los problemas ambientales, se reproducen extensos fragmentos de ese importante documento.
