Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

La Ciudad plural

Nueva York, Tánger, Bombay.... ¿qué es una ciudad plural, una ciudad encrucijada? Una ciudad múltiple, un microcosmos, cuya historia se desenvuelve al ritmo de las oleadas sucesivas de inmigrantes que llegan de todas las latitudes a asentarse unosjunto a otros, cuando no a hacinarse, en su espado urbano.

La prosperidad los acerca, las crisis los separa, pero, poco a poco, sus esperanzas terminan por coincidir y sus memorias por confundirse, tejiendo así los lazos de una pertenencia que adopta formas diversas a veces solidaria, conflictiva, otras. El pulso de esas ciudades plurales late a un ritmo más intenso, más desordenado, que el del resto de los centros urbanos. Pero todas han terminado por encontrar una manera peculiar de dominar las violencias y los conflictos que las agitan para extraer de ellos su vitalidad.

A primera vista estos extraños conglomerados socioculturales nada pueden revelarnos de sus respectivos países. Pero, en realidad, nos dicen mucho más de lo que parece. Son injertos que han prendido. Han logrado crecer y prosperar en su entorno nacional porque, en la raíz misma de su singularidad, han establecido con él una osmosis silenciosa. Porque han respondido a algunas de sus aspiraciones secretas, de sus tendencias mudas. Porque son, en definitiva, una de sus facetas ocultas.

En el fondo, las ciudades plurales han sido a menudo el pulmón de la modernización del país al que pertenecen. A veces contra su voluntad. Ese país que les debe, aunque no siempre lo reconozca, estar conectado a las corrientes de intercambios, al incesante ir y venir de hombres y mujeres, de ideas, de capitales, de mercancías. Que les debe también la posibilidad de seguir respirando al ritmo del mundo.

Esa dudad plural aporta algo más que recursos y saberes: infunde una energía creadora, producto de la combustión de las inteligencias y las imaginariones más diversas, de la multipliddad de fuentes de inspiración, de la renovadón constante de las razones de creer y de inventar. Y esta energía se difunde, por capitalidad subterránea, al conjunto del país, portadora de los mejores antídotos contra la uniformidad y el conformismo.

Por ese motivo, con sus contradicdones y conflictos, esas dudades plurales representan para sus respectivos países, enfrentados al desafío de la mundializarión, los laboratorios del futuro.

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Marzo de 1997