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1789: una idea que transformó el mundo

Pocas son las ideas que, al responder a una expectativa popular aun no expresada, desencadenan una voluntad de cambio, introducen una ruptura entre el pasado y el porvenir y marcan una aceleración en el tiempo de la historia.

Son todavía más escasas, entre esas ideas, las que han podido superar las fronteras del momento y del lugar que las han visto nacer, para germinar en otras latitudes y mucho tiempo después.

¿Qué decir pues de la gran idea de 1789, la del Hombre Ciudadano? Enraizada en una cultura de Europa y en un siglo de las Luces se ha transformado desde entonces en una evidencia universal. Pero ello ha ocurrido ciertamente tras una evolución compleja, durante la cual sucesivamente ha sido discutida y rechazada, ignorada y recuperada, tolerada por unos y reivindicada por otros, para inspirar por fin en 1948 una Declaración que será adoptada por el conjunto de la comunidad internacional.

Difundida por el mundo entero gracias a los contemporáneos franceses y extranjeros de la Revolución de 1789 Jefferson, Goethe, Miranda esta idea hará nacer en primer lugar una gran esperanza de fraternidad universal. Pero dicha esperanza se verá contrarrestada poco a poco por las teorías que sostienen el predominio del alma colectiva sobre la libertad individual. Después será traicionada, durante largo tiempo, por la expansión colonial que, en vez del sueño de la igualdad entre los hombres de todo el planeta, preconiza la idea de la misión civilizadora de Occidente.

Aquí o allá, el movimiento de las emancipaciones nacionales modernas dará nuevo vigor al principio de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, pero la generación de las independencias preferirá a menudo imponer en su lugar el concepto de Estado revolucionario. En los últimos decenios del siglo XX la Declaración de 1789 aparecerá, por fin, como una garantía esencial de libertad para cada pueblo y como el fundamento mismo de la comprensión y la cooperación entre todos los pueblos.

Este número aspira a señalar algunos hitos de la trayectoria de esta idea que, nacida de la imaginación febril de algunos hombres visionarios, se ha convertido en patrimonio común de toda la humanidad.

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Junio de 1989

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