Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

El-Biruni: hace mil años, vivía en Asia central un genio polifacético: astrónomo, historiador, botánico, geólogo, poeta, filósofo, humanista, matemático, geógrafo, físico

En la yà larga historia de la humanidad no son muchos los momentos privilegiados en que aparece lin espíritu de envergadura universal capaz de abordar con igual penetración y suficiencia todas las disciplinas del saber de su época y de abrir al conocimiento caminos hasta entonces insospechados. Con ese rasero de polifacética genialidad podemos legítimamente medir a El Biruni, uno de los más grandes sabios del mundo islámico, nacido hace ahora mil años.

Astrónomo, matemático, físico, geógrafo, farmacólogo, pero también historiador, lingüista, filósofo, poeta y, quizá sobre todo, humanista. El Biruni fue un trabajador prodigioso y enciclopédico cuyas obras, hoy por desgracia perdidas en gran parte, llenarían varios anaqueles. Espíritu científico en el sentido más moderno de la palabra, supo sintetizar y ensanchar todos los saberes anteriores y coetáneos, tanto del mundo mediterráneo como del indoiranio. Su papel y su influencia fueron tales que hoy no faltan comentaristas que lo pongan por encima del gran Avicena.

Profundamente tolerante y libre de prejuicios. El Biruni fue uno de los primeros precursores de ese espíritu de comprensión entre Oriente y Occidente que no puede sino enriquecer la ciencia y el arte de nuestra época y robustecer la fraternidad de todos los humanos. Y, sin embargo, fuera del mundo islámico tan insigne figura es casi desconocida salvo para los especialistas. Con este número El Correo de la Unesco intenta llenar esa laguna, restituyendo al sabio islámico su verdadera y olvidada dimensión.

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Junio de 1974