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25 siglos de arte y de pensamiento búdicos

Uno de los grandes méritos de nuestro siglo es el esfuerzo realizado por conocer y "preciar las artes de otras tierras, otros pueblos y otras épocas. La actitud incomprensiya y "parroquial" del pasado caracterizada con frecuencia por el apresuramiento, la antipatía injustificada o la visión unilateral de las cosas ha sido reemplazada por una valoración y un gusto más amplios y universales así como por un deseo sincero de comprender y amar las obras de arte que son la expresión de culturas diferentes de las nuestras.

Hemos caminado mucho desde la época en que John Ruskin calificó el arte de la India con los términos sorprendentes de "falto de naturalidad y carente de verdad" y en que un profesor europeo de arqueología hacia 1864 escribió estas frases apresuradas : "Nada hay que nos atraiga en la escultura del Indostán para detenernos en ella largamente. No añade una sola nota en la órbita de la evolución de la historia del arte y su mediocre calidad le resta interés como trabajo artístico".

Aún más, en los tiempos recientes, la apreciación de las artes antiguas de Asia se ha hecho difícil y confusa por obra de quienes más ardientemente han intentado interpretarlas a los ojos del vulgo profano. Es menester evitar como ha afirmado hace poco un escritor en la India la "cortina de humo de espiritualismo" que se levanta entre el contemplador no iniciado y el simple disfrute artístico del arte, hasta el punto de dar la impresión de que es imposible comprender el arte búdico sin un conocimiento profundo de los escritos filosóficos y los cánones religiosos del budismo.

Es verdad que el arte búdico es esencialmente religioso, pero las artes de Egipto, de la Europa medieval, de Africa y de los antiguos Mayas e Incas revistieron igualmente ese carácter, lo que no ha constituido un obstáculo para la admiración pública.¿Se puede decir que no es posible percibir la belleza de Luxor o de la Catedral de Chartres sin el conocimiento detallado de su sentido religioso?

En este número especial, preparado con ocasión del 2.500 aniversario del Supremo Esclarecimiento y de la muerte o pariniryana de Buda, El Correo de la Unesco intenta presentar a sus lectores un panorama de las obras maestras del arte búdico escultura, arquitectura y pintura en Asía, así como una breve apreciación de las ideas morales y del mensaje de paz, compasión y caridad, difundidos por el Budismo, "una de las más nobles construcciones del pensamiento, creadas por el espíritu humano".

Los budistas, particularmente en el Asia meridional, conmemoraron e! nacimiento, la "iluminación" y la muerte de Buda en la primera luna llena de mayo, o sea el 24 de ese mes. Pero para la celebración de los 2.500 años del budismo continuarán durante todo el año los peregrinajes, ceremonias y fiestas de toda clase. La India, cuna del budismo, ha tomado disposiciones especiales para celebrar esta conmemoración histórica. De todos los extremos de la tierra acuden sin cesar los peregrinos a los grandes centros búdicos : a la aldea de Lumbini, cerca de Kapilavastu (en el territorio de Nepal), donde nació Buda; a Bodh Gaya, donde obtuvo su revelación suprema; a Sarnath, donde predicó su primer sermón; y a Kusingar, donde murió a los ochenta años de edad.

En el mes de noviembre próximo se celebrará un congreso sobre la cultura búdica y se inaugurará una exposición de arte búdico al mismo tiempo que se reunirá en Nueva Delhi la IX Conferencia General de la Unesco y tendrá lugar un coloquio auspiciado por la misma Organización acerca de la "contribución del budismo en la filosofía, la literatura y las artes desde hace 2.500 años".

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Junio de 1956