Cómo los jóvenes cambian el mundo

“No tenemos por qué aspirar a transformar de golpe el mundo entero, basta con tratar de cambiar lo que va mal allí donde estemos”, dice la actriz y cantante estadounidense Monique Coleman, nombrada “Campeona de la Juventud” de las Naciones Unidas con motivo del Año Internacional de la Juventud 2010-2011 (págs. 7-8). Así es precisamente como actúan los jóvenes para cambiar todo lo que funciona deficientemente.

A comienzos de 2011 se rebelaron sucesivamente contra los regímenes políticos vigentes en Túnez (págs. 9-10) y Egipto (págs. 11-12), dando una gran lección de democracia al resto del mundo. Gracias a las redes de comunicación sociales, ese movimiento de rebeldía se ha extendido por otros países del mundo árabe, y también estamos presenciando el despertar de los jóvenes en algunos países europeos como España (págs. 13-14). Sus reivindicaciones y sus metas, así como los medios a los que recurren para alcanzarlos, son prácticamente iguales en todas partes. Luchan por el empleo, la gratuidad de la educación y los servicios de salud, la justicia social y la libertad de expresión, y sobre todo por la democracia. Las noticias e imágenes conmovedoras de la “primavera árabe” se han propagado por el mundo entero, consagrándola como símbolo de una revolución pacífica realizada por los jóvenes.

En otras partes del mundo, la juventud se moviliza por otros medios, por ejemplo en la República Checa, donde grupos de estudiantes han decidido “tomar parte” en los asuntos nacionales (págs. 16-17), o en Sudáfrica donde una joven ha creado una red social en beneficio de las escuelas desfavorecidas (págs.18-19). Por doquier, hay jóvenes que no cejan en su empeño de ganar la guerra contra el racismo, la xenofobia, las discriminaciones y los conflictos violentos, gracias a las “armas milagrosas” del arte (págs. 21-30).

La solidaridad es un denominador común destacable de todas esas iniciativas, como lo demuestran las acciones llevadas a cabo por jóvenes voluntarios, scouts y deportistas (págs. 31-33), o los casos conmovedores de las “estrellas” ugandesas (págs. 34-35) y de la joven sughar paquistaní (págs. 36-38). Por su parte, la juventud japonesa, que ha dado muestras de su gran generosidad durante la catástrofe natural de marzo de 2011, está reconsiderando radicalmente el sistema de valores basado en el crecimiento económico (págs. 39-40).

No es ninguna sorpresa que el futuro del medio ambiente del planeta sea otro de los centros de atención y acción prioritarios de los jóvenes. Muy receptivas al problema del cambio climático, las nuevas generaciones están librando a veces auténticas batallas contra las diversas formas que reviste el inmovilismo en el campo de la ecología. Desde la Unión Europea hasta China, pasando por México y Perú (págs. 40-49), se cuentan por miles los jóvenes que ponen sus diferentes competencias al servicio de la causa por un planeta más limpio y salubre.

El tema principal de este número, realizado exclusivamente por jóvenes, lo cierra una entrevista con el director de cine egipcio Jaled Yusef, al que hemos invitado a expresar su parecer sobre la “primavera árabe” (págs. 50-52). El cineasta nos explica su visión de los acontecimientos que revolucionaron Egipto a principios de 2011 y de sus repercusiones en la sociedad y las artes nacionales, así como en la escena internacional. 

Jasmina Šopova, Redactora jefe

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Julio - Septiembre de 2011