Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Extraños extranjeros

En todas las épocas el extranjero ha ocupado un lugar aparte en la sociedad y en la imaginación del ser humano. Es un navegante, un mercader, un proscrito... En Atenas, antes de que se estableciera la distinción cívica entre "bárbaros" y "metecos", el extranjero estaba protegido por los dioses y, en primer lugar, por Apolo, que era un dios en el exilio. Para disfrutar de la "inviolabilidad de los suplicantes", el extranjero debía llevar ramos de olivo recién cortados, y atados con cintas blancas, en el brazo izquierdo. Ya entonces, el extranjero es el Otro. El fenicio en Atenas, el chipriota en Délos. Para Aristófanes un personaje picaro y malicioso "hace de egipcio". Uno de los primeros héroes mitológicos es un viajero: Ulises va de isla en isla, arrastrado por el destino lejos de Itaca.

Después vienen Alejandro, César, Khaled Ibn al-Walid, Gengis Khan, Akbar... Los conquistadores modifican el mapa del mundo. La tierra deja de ser un universo limitado. Las rutas de las Indias conducen a Marco Polo a China, y a Cristóbal Colón a América, obsesionados ambos por el sueño de oro de Cipango. Cuando Amadou Hampâte Bâ, escritor y filósofo maliense, exclama un día: "El universo entero es nuestro planeta", está adelantándose apenas a la evolución de los medios de información, a las cámaras del mundo entero enfocando la actualidad, devoradoras de imágenes, de proezas, de gloria y de temor. Y peso a ello, ¡cuántas fracturas, cuántas murallas de China y cortinas de hierro... pueblos sin tierra, viajeros sin documentos!

Este número doble de El Correo de la Unesco ha procurado dar prioridad al primer intercambio de miradas: el instante del descubrimiento, de la curiosidad, de la observación sin ninguna referencia previa... Un siamés en la corte del Rey Sol. Un miembro de la comunidad hindú de la isla de Trinidad que se siente en Canadá como en su casa. Los inuit vistos desde Rusia. Un dayak de Borneo entre los coreanos de China. O simplemente las muchachas del Sur en París, charlando sobre el amor y el matrimonio...

He aquí el extranjero que intriga, el extranjero al que tratamos de comprender mirándolo con nuestros propios valores, el extranjero del que nos separaremos habiéndonos tornado nosotros mismos un poco extranjeros.

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Julio - Agosto de 1994