Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

El Arte como elemento de vida

Cada niño, cada hombre y cada cultura dan forma a sus ideas y sentimientos por medio, del arte. El arte es la esencia misma de todo lo humano, y como tal da forma a la experiencia del hombre y a las metas que éste mismo se traza. Desde el momento de nuestra historia en que el hombre pudo definirse como tal, el arte ha sido su signo distintivo, y por su parte él no ha dejado nunca de crear artísticamente. El acto artístico y el objeto del arte son prueba y demostración constantes del. acto humano y de los objetivos que guían al hombre.

En nuestro mundo, dominado cada vez más por la tecnología, el hombre ve su posición en el terreno de la actividad humana con una sensación en que entran al mismo tiempo el orgullo y la duda. La promesa de un mañana en que la imaginación y la devoción lo libren de muchas de sus actuales cadenas, pero que al mismo tiempo se caracterice por la estrechez de miras, la frialdad, la desintegración, lo pone en un punto crucial del tiempo y el espacio en que debe reconsiderar y sopesar de nuevo los valores en los que funda su vida. En esas condiciones resulta especialmente útil examinar con detención el papel vital que las artes tienen dentro de la cultura y destacar todo lo que éstas han contribuido de fundamental a la supervivencia y al desarrollo del hombre como tal.

Una cultura constituye una prueba de la voluntad y la participación del individuo en el proceso que la forma. El arte funciona dentro de una sociedad de una manera muy parecida a la forma en que actúa en la vida de un individuo, como instrumento universal y personal que sirve al hombre para protegerse y liberarse al mismo tiempo. Por ser la marca que un hombre aislado deja en el mundo, se transforma al mismo tiempo en el emblema de un grupo. Por intermedio suyo la muchedumbre y el individuo pueden dar coherencia a los fragmentos inconexos de su vida. El sentimiento global que inspira al arte une a los hombres, conservando al mismo tiempo la calidad de únicos que cada uno de ellos tiene. En ese momento de creación que la obra de arte representa, cada niño y cada hombre alcanzan una belleza y una plenitud suyas. Fuente dinámica y omnipresente, el arte satisface necesidades hondas del hombre al mismo tiempo que expresa sus potencialidades mejores.

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Julio-Agosto de 1961