Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

El Arte de embellecerse

¿Qué podemos hacer para aproximar más de la Unesco a los grandes genios creadores de nuestro tiempo y de todas las partes del mundo, músicos, pintores, escritores, científicos, hombres políticos? Esta pregunta primordial fué presentada en un número reciente de las "Noticias del Secretariado", boletín mensual destinado al personal de la Unesco que trabaja en Paris o en el extranjero.

"Pienso que he defendido con frecuencia esta tesis en la Unesco y fuera de ella" contesta el profesor Henri Laugier, representante de Francia en el Consejo Ejecutivo de la Unesco, que uno de los mejores métodos aunque no el único para reunir a los grandes genios creadores y poner en movimiento algunas de sus actividades en provecho de los objetivos de la Unesco, sería organizar grandes concursos universales abiertos a todos los países y a todos los intelectuales.

"Si se hiciera, por ejemplo, un concurso muy amplio sobre la mejor película, el mejor ensayo, la mejor novela, la mejor obra musical o la mejor obra teatral consagrados a la liberación del hombre en el curso de la historia, sobre la marcha conquistadora de los Derechos del hombre sacudiendo todas las servidumbres que causan la ignorancia, la misera, las opresiones políticas y económicas, la enfermedad, la esclavitud, veríamos un movimiento poderoso del pensamiento y del arte desarrollarse en el mundo al servicio de uno de los objetivos esenciales de la Unesco. Se vería una competencia de los esfuerzos y una emulación de los hombres de pensamiento y de los artistas inspirados por los nobles objetivos inscritos en la Carta de la Organización. Y se podría esperar que algunas obras de arte nacieran de esta iniciativa de la Unesco." 

El profesor Pierre Auger eminente físico francés y Director del Departamento de Ciencias Exactas y Naturales de la Unesco expresa su opinión en términos muy francos:

"El programa de la Unesco contiene desde ahora muchos elementos cuyo principio debe atraer la atención de los científicos, artistas y hombres de acción y puede ser objeto de una colaboración fructuosa. Las dificultades encontradas para establecer esta colaboración provienen, al menos en parte, de cierta incompatibilidad de humor entre los grandes genios creadores y las grandes administraciones, sean nacionales o internacionales. Grande o pequeño el genio alienta por donde va aunque no sea siempre donde las organizaciones lo esperan. "Unos y otras sufren decepciones. Se puede comparar la dificultad que encuentran a la de la captación y utilización de las fuerzas naturales libres, como el viento, o a las de domesticar animales salvajes. Se necesita mucha paciencia, ingeniosidad y tacto; es preciso que las promesas sean generosas y tentadoras, y que se cumplan. Se le debe ofrecer al genio creador grandes ocasiones para expresarse libremente, pero hay que cambiar si es preciso los planes laboriosamente establecidos a priori, porque la creación es por su misma naturaleza imprevisible. Los concursos propuestos por el señor Laugier constituyen excelentes cebos: el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) es una trampa para científicos, pero una trampa voluntaria; cuando el primer navio oceanógrafico internacional se haga a la mar bajo los auspicios de la Unesco habrá que dejarle elegir libremente su singladura."

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Julio de 1958