Bruselas 1958: el Atomium, símbolo de un mundo pacífico
Uno de los países más pequeños de Europa tomó hace tres años la iniciativa de invitar a las Naciones a una gran reunión en Bruselas en 1958.
La invitación tenía un carácter muy particular. No se pedía a los Gobiernos que enviaran a Bruselas representantes idóneos que, reunidos en torno de una mesa y en el transcurso de unas conferencias, trazaran proyectos de paz. Se invitaba a la nación entera a presentar y mostrar al mundo su preocupación por conseguir un mayor bienestar para su elemento humano.
Cuarenta y cinco países y siete organismos internacionales han aceptado hasta hoy la invitación y se disponen a construir en Bruselas una serie de pabellones que reflejarán todas las actividades y todos los anhelos que ocupan la existencia del hombre.
