Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Nuestra selección

Una estrella llamada Sol

soleil.jpg

© Jisas/Lockheed/S.P.L/Cosmos, Paris

¿Sabía usted que el Sol es una estrella? ¿ Conoce su historia? ¿Sabía que ha transcurrido ya la mitad de su vida? Pero no hay que alarmarse: el astro que nos ilumina tiene por delante un espléndido futuro...

por Pierre Lantos

Había una vez un gran espacio vacío en el seno de nuestra Galaxia, más cerca de sus confines que de su centro. Probablemente nunca habríamos sabido nada de él si el azar no hubiera hecho nacer allí una estrella: nuestro Sol. Ese espacio, en realidad, no estaba totalmente vacío, pues contenía una enorme nube formada de moléculas de hidrógeno y sembrada de partículas de polvo. Sucedió que esta nube, desestabilizada, se colapso y se fragmentó en nubes cada vez más pequeñas. De una de esas ínfimas nubéculas nacieron nuestro Sol y sus planetas

Cuando una nube se colapsa por efecto de su propio peso, se libera mucha energía y la temperatura ambiente, al principio de unas decenas de grados absolutos, aumenta hasta llegar a varios miles de grados. La contracción cesa cuando, al alcanzar la temperatura central de la estrella un millón de grados, comienzan las reacciones nucleares. Entre la desestabilización de la nube de hidrógeno inicial y la eclosión de la estrella adulta transcurren algunas decenas de millones de años. Es una juventud bastante breve para una estrella como el Sol cuya vida se calcula en unos diez mil millones de años.

Un horno nuclear

Para explicar el origen de la energía solar los astrónomos del siglo pasado proponían tres hipótesis: las reacciones químicas, la contracción de la estrella y la caída de meteoritos sobre el Sol. A fines del siglo XIX los científicos más sagaces habían comprendido que ninguno de esos tres procesos podía bastar para suministrar la energía que la estrella necesita en un lapso prolongado. Los extraordinarios descubrimientos experimentales y teóricos de la primera mitad del presente siglo revelaron que la energía solar era el resultado de las reacciones de fusión nuclear que transforman el hidrógeno en helio y se producen en las regiones centrales del astro. Allí, cada segundo, 700 millones de toneladas de hidrógeno se transmutan en helio y, como demostró Einstein, cuatro millones de toneladas de materia se transforman en energía.

Hoy día es posible auscultar el interior opaco del Sol con diversos métodos experimentales. Uno de ellos consiste en estudiar las partículas elementales, o neutrinos, emitidas durante la fusión de los núcleos de gas y capaces de atravesar sin problemas el espesor total del Sol. Aunque los neutrinos son mensajeros ultrarrápidos, la energía liberada por la fusión nuclear en la parte central de la estrella tarda una decena de millones de años en llegar a la superficie. En efecto, avanza de manera irregular, centímetro a centímetro. Aparece finalmente bajo una forma luminosa, inmensa fuente de vida para nuestro planeta.

Manchas y fulguraciones

El principal fenómeno observable en la superficie del sol es la presencia de manchas, más oscuras que el resto del disco. Algunos astrónomos de la Antigüedad ya las habían observado a simple vista. Son reveladoras del campo magnético solar que se produce en las regiones profundas y estructura toda la atmósfera del Sol. Cuando, durante un eclipse total de Sol, se puede observar la parte más tenue de esa atmósfera —la corona—, la irregularidad de la atmósfera solar resulta evidente.

Más allá de las manchas, en la corona solar, el campo magnético puede almacenar energía y liberarla súbitamente. Las fulguraciones solares, frecuentes cuando son débiles, pueden no obstante perturbar fuertemente el medio interplanetario. Al igual que las manchas de las que han surgido, siguen un ciclo de once años, debido a la magnético de nuestro planeta, estamos bien protegidos contra los caprichos del Sol. Sin embargo, al quedar afectado el campo magnético de la Tierra, como muestra la recrudescencia de auroras polares, las perturbaciones de las comunicaciones telefónicas y telegráficas y de las redes de distribución de electricidad pueden ser muy costosas. También las emisiones por radio pueden resultar difíciles, e incluso imposibles, en ciertas regiones.

Como ya señalamos, la vida del Sol tendrá una duración total de aproximadamente diez mil millones de años. Se calcula que su edad actual es de 4,5 mil millones de años, es decir que ha transcurrido casi la mitad de su existencia. Continuará quemando tranquilamente su hidrógeno por un lapso casi equivalente y permanecerá estable durante todo ese periodo.

Pero en el curso de los mil millones de años siguientes se dilatará y la temperatura de la zona superficial, que es hoy de unos 6.000° Kelvin, se reducirá a la mitad. Se transformará en lo que los astrónomos llaman una "gigante roja". Con un Sol por lo menos cincuenta veces más grande que hoy y trescientas veces más luminoso la vida en la Tierra será un infierno. Después, por falta de combustible, el Sol se contraerá y perderá luminosidad para convertirse en uno de los tantos fantasmas de estrellas que pueblan el Universo.

Estación terminal en cinco mil millones de anos.

Descubra también El Correo de la Luz

Pierre Lantos

Director de investigaciones del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS) y astrónomo del Observatorio de París-Meudon, Pierre Lantos ha publicado, entre otras obras, un estudio sobre el sol, Le Soleil, (1994).