Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

La Alfabetización, palanca del desarrollo

Estamos viviendo en una época preñada de graves incertidumbres pero también de vastas esperanzas, una época en que, por primera vez en la historia, una misma red de relaciones recíprocas envuelve a todas las naciones del mundo. Los destinos de los hombres son hoy interdependientes y los medios científicos y técnicos de que disponen podrían permitirles resolver la mayor parte de sus más urgentes problemas.

Ahora bien, para ello sería menester que aunaran sus voluntades y combinaran sus esfuerzos con vistas a un común futuro. Dicho de otro modo, la humanidad tendría que pasar de la interdependencia a la solidaridad. Si queremos ser fieles a esa Solidaridad hemos de estar permanentemente abiertos al Otro, a ese ser que, por lejos que viva de nosotros, es y debe ser siempre nuestro prójimo.

Pero la Solidaridad no se decreta: se vive.

Una de las tareas capitales de la UNESCO consiste en hacer presente y eficaz esa Solidaridad, pues sólo ella puede tejer una red de amistades capaz de unir entre sí, a través de las ciudades, los países y los continentes, a los pueblos y a los individuos. Con la mira puesta en esa tarea, os pido hoy a cada uno de vosotros que participéis en una campaña de solidaridad aprovechando el marco que ofrece El Correo de la UNESCO.

Vosotros, los que sois lectores de El Correo de la UNESCO, pensad en ese desconocido que es vuestro semejante pero que, por sus condiciones de existencia, se siente a menudo completamente ajeno a vosotros y que gracias a El Correo de la UNESCO puede descubrir lo que le acerca y le une a vosotros.

Ofrecedle una suscripción y contribuid así al esfuerzo que la UNESCO realiza en favor de la paz y de la amistad entre los hombres.

De este modo, y gracias a vosotros, podremos hacer de El Correo de la UNESCO el Correo de la Solidaridad.

Amadou-Mahtar M'Bow, Director General de la UNESCO.

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Febrero de 1984