Mujeres entre dos orillas

Exiladas o no, nuestras autoras se hallan lejos de su tierra natal. Se desplazan por fuerza o voluntad propia de un lugar a otro. Viven en un país, piensan en otro. Tejen lazos entre mundos opuestos. El estar “entre dos” es su manera de ser. Su obra es plural, universal.

Con 89 años, la inglesa Doris Lessing continúa muy apegada al país de su juventud, el actual Zimbabwe, al que dedicó buena parte de la conferencia que dictó cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, en diciembre de 2007. Aprovechó la oportunidad para denunciar nuestra “cultura en fragmentación” en la que nuestras certezas de hace sólo unas pocas décadas están en tela de juicio y donde es frecuente que hombres y mujeres jóvenes, que han disfrutado de años de estudio, no sepan nada del mundo”.

Véronique Tadjo, de madre francesa y padre marfileño, vive en Sudáfrica. Antes de la crisis de Côte d’Ivoire fue una gran viajera. Luego, se convirtió en exilada. “El exilio comienza cuando es imposible recuperar el país que hemos dejado”, afirma. Tadjo, la artista, prosigue su viaje entre literatura y pintura.

Desde su departamento parisino, la novelista Spojmai Zariab relata el desgarramiento afgano. En Kabul era una muchacha feliz rodeada de libros y apasionada por Don Quijote, El Conde de Montecristo y Papá Goriot. Pero llegaron los talibanes y huyó de los bombardeos con sus dos niñas. Aquí, recuerda un conmovedor relato sobre el exilio de Rabindranath Tagore que tenía prácticamente olvidado, El hombre de Kabul.

En cuanto a Michal Govrin, siempre necesitó guardar cierta distancia para formularse las preguntas acertadas. De Tel Aviv, su ciudad natal en Israel, de la que partió para estudiar en Francia, se instaló luego en Jerusalén. Actualmente reside en Nueva Jersey (Estados Unidos). En sus novelas hace teatro y hace teatro cuando escribe novelas, y lo hace con jóvenes, judíos o palestinos, que expresan su dolor a través de la escritura o puesta en escena teatral.

En cuanto a Kiran Desai, no fue ella quien decidió irse de India. Fue su madre la célebre novelista Anita Desai quien, a sus 15 años, se la llevó, primero a Inglaterra y luego a Estados Unidos. Es en el Nuevo Mundo que esta joven se sintió más india que nunca y escribió El legado de la pérdida, obra por la que obtuvo el prestigioso premio Booker en 2006.

¿Y qué decir de la argentina María Medrano?¡Sin moverse de Buenos Aires y su periferia construye puentes de palabras, aún más largos que los del golfo de Hangzhou! Desde hace cinco años, cada semana franquea las rejas de la cárcel de mujeres de Ezeiza para animar un taller de poesía y de traducción, puesto que esas mujeres proceden de países y continentes distintos. Ese puente entre adentro y afuera, que a la vez rompe barreras lingüísticas, se ha convertido para las prisioneras en un espacio vital.

Destinos muy diferentes y de alguna manera similares, pues son mujeres, en suma, entre dos orillas. El Correo propone también en esta entrega la palabra de algunos hombres. Con motivo del 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, publicamos en la sección “Punto de vista” el mensaje internacional del canadiense Robert Lepage, uno de los mayores directores escénicos contemporáneos. Y, para celebrar el Día Mundial de la Poesía, 21 de marzo, rendimos homenaje al gran poeta tayiko Abu Abdullah Rudaki, nacido hace 1150 años.

En el marco de la celebración de su sexagésimo aniversario, El Correo aporta este año muchas novedades. El mes pasado se hizo interactivo, y agradecemos la colaboración de los lectores que nos enviaron comentarios. Este mes presentamos de nuevo el formato pdf. Consulte nuestro número “Los idiomas cuentan”.

Jasmina Šopova, Jefe de redacción

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Otros números dedicados a la mujer en El Correo de la UNESCO

 

Febrero de 2008