Nuevas voces de la información
Durante siglos el periodismo de calidad fue el oficio de talentosos escritores y de reporteros competentes. Trabajaban en organizaciones lo bastante poderosas económicamente para sufragar costosas infraestructuras de impresión, de radio y de teledifusión, recurrían a fuentes autorizadas y dignas de crédito y seguían de cerca la actualidad a fin de informar al público. Pero las reglas del juego están cambiando.
Hoy en Internet, donde la información puede proceder tanto de los usuarios como de los creadores de sitios, a menudo los internautas llevan a cabo la labor reservada tradicionalmente a los periodistas. Pero Internet no es más que el último de los adelantos tecnológicos que han contribuido a descentralizar el poder de los medios de comunicación. Cuanto más se perfeccionan las tecnologías, más fácil resulta manejar los instrumentos del oficio. Al mismo tiempo, como los costos de lanzamiento de una empresa de información han disminuido, proliferan los medios de comunicación “pequeños” — televisiones, radios, periódicos, revistas, sitios Internet. Jamás en el pasado se habían propuesto al público tantos puntos de vista.
En este dossier analizamos algunos ejemplos de estas voces nuevas: cadenas de televisión comunitarias en Israel; un diluvio de publicaciones periódicas en Rumania; una radioemisora montada por jóvenes en Senegal, que defiende a los habitantes de una periferia urbana pobre; emisiones destinadas a la diáspora tamil; un servicio de información argelino, inconcebible sin Internet.
Analizando el profundo impacto social de esta explosión, John Pavlik, director del Centro de Nuevos Medios de Comunicación de la Universidad de Columbia, muestra cómo Internet confiere mayor poder a la opinión pública y obliga a los periodistas a redefinir su papel. Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, se pregunta, por su parte, si este cúmulo impresionante de información que propone la Red no va en detrimento de la calidad.
