Los Colosos de Nemrud Dagh: fusión del Oriente y del Occidente
En la cordillera del Antitauro, en Turquía, se eleva a mil ochocientes metros de altura el Nimrud Dag, o monte Nimrud. En su cumbre árida y rocosa, yace desde hace dos mil años uno de los más grandes conjuntos monumentales de la antigüedad: elevado en honor de los dioses, ilustra maravillosamente, por su belleza, la conjunción del Oriente y del Occidente, de las culturas de Grecia, Persia y Anatolia. Fue construido en el primer siglo de nuestra era por Antíoco I, rey de Comagene, como recinto sagrado, común a todos los dioses, y lugar de peregrinación para su pueblo.
Labrado en la mole rocosa, el conjunto monumental comprende tres terrazas decoradas con estatuas del rey y de los dioses que, desde su base, se elevan a la sutura de un edificio de cinco pisos. Las paredes de fondo de las terrazas están adornadas con altorrelieves que representan «la heroica asamblea de los antepasados reales. En medio de las tres terrazas, más alto que ellas y que las estatuas, Antíoco I hizo construir un túmulo de piedra desmenuzada que forma una cúspide artificial simétrica de 50 metros de altura. ¿Es la sepultura del rey? Los arqueólogos creen que debajo del túmulo está su tumba, pero las exploraciones realizadas hasta ahora no han permitido comprobarlo.
