Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

El Hombre ante la ciencia: Mesa Redonda de laureados del Premio Nóbel

Hay actualmente dos clases de pueblos en el mundo: los que viven en la indigencia, pero que alimentan la llama íntima de la esperanza, y aquéllos que gozan de la prosperidad aunque miran con temor el futuro... La ciencia nos permitirá quizás romper ese ciclo infernal. Si somos razonables, si sabemos libertarnos mediante la ciencia, tal vez podremos con su ayuda disfrutar los placeres de la cultura, prometidos a la humanidad aunque no accesibles a todos los hombres. Este pensamiento debería ser para nosotros como una herida abierta, pues no podremos sin un remordimiento de conciencia gozar de la cultura más refinada sabiendo que hay millones de hombres en el mundo, acosados por las torturas del hambre."

En estas palabras, el eminente psicólogo francés Gastón Berger ha resumido elocuentemente el problema social y las promesas de la ciencia en nuestro tiempo. El profesor Berger, a quien se ha llamado con justicia "constructor de un puente entre las ciencias humanas y las ciencias exactas" participó en la Mesa Redonda Internacional de hombres de ciencia, de renombre mundial que recientemente debatieron en la Casa de la Unesco, en París, sobre el tema "de "El hombre y el progreso científico y técnico." 

En la gran Sala de Conferencias, donde tuvo lugar la Mesa Redonda, el profesor Berger declaró. "La Unesco no debe ser sólo una organización destinada a llevar a cabo o a ayudar de manera técnica o financiera cierto número de proyectos sobre la ciencia, la educación y lá cultura. La Unesco debe suscitar iniciativas, provocar reuniones y coloquios, hacer brotar nuevas ideas. En un mundo que se renueva sin cesar, debe estar en la vanguardia de la
investigación y de los inventos. Asimismo, en este mundo agitado, atormentado e inquieto, la Unesco sabe qué debe constituir una gran fuerza moral."

"Para responder a las esperanzas que los hombres han puesto en su acción, la Unesco desarrolla una intensa actividad en dos direcciones: por una parte puede y debe apoyarse en los hombres más eminentes en todas las esferas de los conocimientos, y por otra parte nunca debe olvidar que la Organización está al servicio de todos los hombres, ya sean los sabios, los artistas, los escritores, los maestros más idóneos, ya sea la inmensa multitud que aspira al conocimiento, que tiene derecho a la cultura y a la cual debemos impartir la educación. Entre esas dos clases de hombres, la Unesco tiende sus puentes."

Hoy, la tecnología y sus creaciones ya no son el dominio exclusivo de los hombres de industria y los ingenieros, sino que forman parte de nuestra actividad y de nuestro escenario cotidianos y nos interesan a todos por igual. ¿Cómo pueden los hombres y mujeres de todos los países adaptarse a los cambios introducidos por la ciencia y la tecnología en su vida? Los programas educativos y las amplias campañas publicitarias que dan a conocer la obra de los técnicos y de los científicos pueden realizar una obra eficaz para que las fronteras cada vez más extensas del conocimiento científico parezcan menos remotas. El valor de las apreciaciones formuladas en la Mesa Redonda de la Unesco, reside sobre todo en que ponen ante los ojos del hombre de la calle el vasto mundo nuevo que están creando para él la ciencia y la tecnología. Este es asimismo el propósito de este número de "'El Correo de la Unesco" enteramente consagrado a los debates de los grandes hombres de ciencia que participaron en la Mesa Redonda Internacional.

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Febrero de 1959