La Gran familia de los hombres
Se ha dicho con razón que la fotografía es el arte característico del siglo XX. En efecto, han transcurrido apenas cien años desde la invención de la "escritura de luz" que abrió a la humanidad nuevas perspectivas, mostrándole el mundo como en un espejo de millares de imágenes. Algunas personas pueden, recordar aun esa época en que los buenos retratos eran muy raros, en que sólo los libros de lujo llevaban ilustraciones y en que las gentes prósperas eran las únicas que podian poseer excelentes retratos en sus hogares.
Hoy, las fotografías proliferan a nuestro alrededor. Las admiramos en los libros y las revistas, en los periódicos y los carteles o en las vitrinas de los almacenes, y las contemplamos en forma de reproducciones de obras de arte que adornan los muros de nuestra casa. Todos los días, vemos fotografías en movimiento en la pantalla del cine o proyectadas en el espacio, a través de millas de distancia, mediante la televisión. Podemos leer libros voluminosos, reducidos al tamaño de microfilms que se pueden conservar fácilmente en las bibliotecas, y podemos ser testigos de todo lo que ven los hombres de ciencia valiéndose del telescopio, el microscopio electrónico o el aparato de rayos X. La fotografía es utilizada en nuestra época por la ciencia, la industria, la enseñanza y las artes de manera tan prodigiosa que ninguno de sus profetas de los días iniciales se atrevió a imaginar.
Es verdad que se han dejado oir hace poco algunas voces de alarma contra esta invasión creciente- de la fotografía. "No hay mayor vanidad escribe un historiador de arte que creer en la omnipotencia de la imagen". En un coloquio internacional auspiciado por la Unesco en Ginebra, durante el mes de septiembre pasado, un grupo distinguido de pensadores mantuvo un debate sobre el tema general de "¿La cultura se halla en peligro?", mientras el escritor francés André Chamson, en un análisis profundo acerca de los progresos de la fotografía, nos pone en guardia contra el "posible imperialismo de la imagen" que se cuela por el mundo y es como "un nocturno asaltante que fractura las cerraduras de las puertas para entrar en una casa por sorpresa..."
Pero aún los críticos más severos no pretenden negar que la fotografía ha contribuido a enriquecer nuestra vida y nos ha otorgado una nueva visión del mundo, poseyendo al mismo tiempo el significado de un lenguaje universal. Durante el estío de 1955 se celebró un coloquio internacional sobre la función de la imagen en la civilización contemporánea. Tan importante certamen se llevó a cabo en la Casa Central de la Unesco bajo los auspicios de la Comisión Nacional francesa y de la Biennal Internacional de Fotografía, Cine y Optica. Hombres de ciencia, educadores, artistas y técnicos procedentes de varios países expusieron sus puntos de vista sobre varias esferas de la actividad humana que dependen de la fotografía. Reafirmaron la importancia de la imagen en la información y la educación y su valor como "nuevo lenguaje universal, capaz de ser comprendido por todo el mundo, cualquiera que sea su grado de cultura". Señalaron al mismo tiempo la utilización que podía hacerse de las fotografías para fomentar la comprensión internacional y sentaron las bases para la fundación de un Centro Internacional de Fotografía fija y animada, con sede en París.
Los participantes en el coloquio discutieron alrededor de la expresión popular "una fotografía equivale a mil palabras" y estuvieron de acuerdo en afirmar que ciertas fotografías "valían diez millones de palabras si van acompañadas de diez palabras o poco más". Admitieron que en ciertos casos, una disposición adecuada o una buena presentación gráfica podían equivaler a una leyenda, y que cada buena fotografía tiene su sentido particular, pero intercalada dentro de un grupo o conjunto adquiría un nuevo significado.
La exposición intitulada "La Gran Familia de los Hombres" fué citada como un ejemplo de composición donde cada fotografía, por sí misma "no relata aisladamente la historia", pero donde el conjunto logra transmitir con toda elocuencia el patético mensaje.
En este número de nuestra revista, consagramos una sección especial a la presentación de los más significativos episodios de "La Gran Familia de los Hombres", verdadero testamento otográfico de una época que ilustra uno de los principios fundamentales de la Unesco la unidad del género humano, dentro de su espléndida diversidad.
