Victoria sobre las tinieblas
Hay gentes a quienes les asusta la vida. Gentes que tienen miedo y que han existido en todos los tiempos y en todas las escalas sociales. Tienen miedo al presente, pero sobre todo al porvenir. Concedámosles un instante de piedad, mas un instante sólo, porque hemos de consagrar nuestros pensamientos y nuestros esfuerzos a vencer su espanto, a hacer de ellos, aun a pesar suyo, "realizadores", gentes que aporten algo a la vida, que lleguen a ser arquitectos de paz y de progresso, Debemos salvarles y debemos también salvarnos nosotros mismos de las consecuencias de su terror y de su locura.
Pretenden que la desesperación y el hambre son consubstanciales a casi todo el mundo. Sus antecesores usaban el mismo lenguaje antes de que se inventaran los métodos modernos para la conservación de carnes y otros productos alimenticios. "Mientras haya hombres, dicen también, nabrá guerras, porque la naturaleza, humana es así." Antiguamente, la "naturaleza humana" hacía a unos seres dueños y a otros esclavos. "La ciencia es una calamidad", agredan. En otro tiempo, sus antecesores consideraban como una calamidad la herramienta industrial. Y todavía siguen asegurando que "la educación es un' grave error, porque cada persona que aprende a leer recìama en el acto sus derechos".
Sin embargo, a pesar de esas quejas, de esas críticas y de esos ataques, y a despecho del "orden establecido", otros han "jugado" el fuego, con el agua, con la madera, con el hierro e incluso con el átomo, y de sus experiencias han surgido, la máquina de vapor, el avión, la imprenta, la telegrafía sin hilos y los isótopos de la medicina moderna.
Hombres animosos han aceptado el desafio de los pesimistas, y sus realizaciones abarcan hoy todas las ramas de la actividad humana. Ese valor, esa constancia en el esfuerzo, son las cuatidades comunes a todos los "adelantados". Y eso es lo que la Unesco se esfuerza en descubrir entre los profesores, los sabios, los poetas, los filósofos, los artistas de todos los países. En honor a la verdad tal esfuerzo se encuentra ampliamente recompensado.
Las fotografías que ilustran esta página son el testimonio de una obra espléndide realizada por algunos de esos adelantados. Hay una categoría de seres humanos para quienes el temor es el pan de cada día: esos seres se encuentran confinados en un mundo poblado de soledad v de tinieblas: el mundo de los ciegos. Y si éstos, los únicos que podrían abandonarse al fatalismo y a la desesperación, resisten, nadie puede considerarse con derecho al miedo.
Los ciegos, antes, estaban condenados a la ignorancia y a la soledad; ningún resplandor venía a iluminar su noche. Hoy, los mas animosos de entre ellos han logrado vencer las tinieblas. Trabajan mano a mano con colegas que no sufren de sus desventajas, bién en las comisiones de la Unesco, bién en cualquier país de la tierra, v consagran su existencia a ayudar a sus camaradas de infortunio para que Ileguen a ocupar en la sociedad el puesto al que, ron su esfuerzo. se hayan hecho legítimos acreedores.
Hoy, afortunadamente, ceguera, no es ya sinónimio de soledad. Los ciegos pueden, de ahora en adelante, sumergirse en las grandes obras de la literatura, la filosofia o la historia universales. Pueden trabajar, estudiar y solazarse.
