Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

La Frugalidad: ¿un estilo de vida?

Hemos querido explorar la noción de frugalidad en su sentido más positivo. No se trata de privaciones debidas a falta de medios, o de abstinencia por esfuerzo de voluntad. Se trata de una sobriedad general en el comportamiento -del cual el régimen alimentario no es más que un elemento- y que responde a la exigencia de establecer un equilibrio, una línea divisoria atinada entre lo necesario y lo superfluo.

Pero esa línea, ¿quién va a trazarla ? ¿Y según qué criterios? El elemento subjetivo de apreciación es muy grande cuando, en todas partes, hay un mínimo de necesidades cuantitativas, objetivas, por satisfacer en materia de alimentación, de vestuario o de vivienda. Pero la historia y la cultura, las tradiciones, las escalas de valores, desempeñan un papel decisivo en esa apreciación. Definen, en efecto, su dimensión cualitativa. Para tomar sólo un ejemplo entretantos, la noción de bienestar no es la misma en todas partes, según que lo individuos estén habituados o no a las normas de confort de la sociedad de consumo.

Es, por lo demás, esta última la que se pone aquí en tela de juicio. En dos niveles: primero, filosóficamente, en cuanto provoca necesidades que, al menos en algunos casos, se mantienen o se renuevan artificialmente; en segundo término, económicamente, en la medida en que esas necesidades, que de pronto se propagan por el mundo entero, sólo están al alcance de una minoría y suscitan por ende penosas frustraciones.

En ningún caso la frugalidad aparece en estas páginas como una solución para salir del paso a falta de algo mejor, como un llamamiento a apretarse el cinturón formulado a los excluidos de la sociedad de consumo. Se presenta, al contrario, como una filosofía alternativa, como una visión de la existencia que exige establecer, en lugar de las asimetrías y los disfuncionamientos actuales, un equilibrio no sólo en el plano social entre las diversas clases, sino también, a escala delindividuo, entre necesidades y medios y, sobre todo, entre necesidades materiales y aspiraciones éticas, estéticas, lúdicas.

La búsqueda de esta vía entre las necesidades materiales y las dimensiones espirituales de la vida de cada cual, ¿tiene posibilidades de llegara buen término?

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Enero de 1998