Mil novecientos ochenta y cuatro
Siendo en gran parte el calendario puro convencionalismo, el hecho de que un año comience no anuncia forzosamente cambios novedosos. Pero es de todos modos una ocasión en la que suele intentarse hacer un balance de la situación o tomarle el pulso a la humanidad, como cuando se pasa de un decenio o de un siglo a otro.
En este número, con el que comenzamos nuestra andadura de 1984, hemos optado por abordar tres de los grandes problemas que inquietan a la comunidad humana: los efectos de la crisis económica, los avalares de la investigación en materia depsicología y las motivaciones de una criminalidad en general creciente.
En esta suerte de debate sobre cada uno de los temas elegidos participan dos especialistas, uno de un país industrializado y otro de un país en desarrollo. No pretendemos consagrar asi una de las consabidas divisiones del mundo actual sino presentar di versas modalidades de análisis de un mismo problema y, quizás, advertir los puntos de contacto más allá de las inevitables discrepancias.
Fácil será comprender que no intentamos con ello abarcar lo más importante de cuanto amenaza o exalta el destino del hombre contemporáneo, como los problemas del hambre y de la salud, del conocimiento para todos, de la paz, la justicia y la armonía entre los pueblos. Sin embargo, los artículos del presente número arrancan de esa problemática y permiten explorar su complejidad frecuentemente oculta, cuando no proponen posibles soluciones.
Tampoco es por convencionalismo que este número comienza con un análisis del caso Orwell, que en este mes de enero de 1984 es objeto de estudio e interrogación en casi todo el mundo. Más allá de la controversia política o del supuesto profetismo de su obra, sigue planteada la cuestión de la inquietud del hombrefrente a su propia "modernidad". ¿No es el Estado-máquina, aun más que el Estado totalitario, lo que está aquíen juego? ¿Y no induce la reacción a semejante peligro de robotización a caer, paradójicamente, en actitudes regresivas o inoperantes?
El carácter delicado y áspero de estos debates no debe hacernos olvidar nuestra esperanza común en el porvenir de la humanidad, que ha venido una vez más a reafirmar la Conferencia General de la Unesco en su 22a. reunión celebrada en la Sede de la Organización, en París, del 25 de octubre al 26 de noviembre de 1983. El Correo de la Unesco desea un feliz año de 1984 a sus lectores y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo entero.
Edouard Glissant, redactor jefe
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