¿Se esta haciendo inhabitable nuestro planeta?
Desde hace más de 40.000 años, el Homo Sapiens se ha dedicado de manera paciente y laboriosa a conquistar el planeta, a extender su dominio a todas las demás especies y a todas las fuerzas de la Naturaleza, y ha salido victorioso de un reto que en principio pudo parecer insensato. Ni un metro cuadrado del globo ha escapado a su exploración, ni tampoco ha podido resistirlo una sola especie animal. El hombre ha dominado los ríos y hasta los mares; ha desbrozado bosques y cultivado campos; ahora se lanza al espacio. Su victoria parece total; demasiado total para ser duradera.
Bruscamente, mientras se afirmaba el poderío técnico de una civilización fundada en el conocimiento científico, el peligro ha aparecido en el curso de las últimas décadas. En un período muy corto de su historia relativamente corta también el hombre ha llegado a dominar en tal forma la Naturaleza que está en vías de matarla. Talas prematuras para abrir nuevas tierras a la producción agrícola; usurpaciones violentas para que se sigan extendiendo las ciudades tentaculares, y con ellas las fábricas, las carreteras, los aeródromos; erosión y destrucción de los suelos, contaminación del aire y del agua, desaparición de la fauna y flora salvaje, amontonamiento de desperdicios, afeamiento del campo y envenenamiento del planeta: tales son los resultados del dominio tecnológico del hombre, del crecimiento exponencial de la población, de la mística de la producción industrial. Tales son también las amenazas de muerte que pesan sobre la biosfera, delgada capa del globo terrestre en el punto de encuentro de los suelos, el aire y las aguas a la que el hombre pertenece y de la que depende inexorablemente para su supervivencia.
Ante la creciente gravedad de esta situación, la Unesco convocó, en setiembre de 1968, una Conferencia Intergubernamental de expertos encargada de estudiar las bases científicas de la utilización racional y conservación de los recursos de la biosfera y también de proponer las medidas a adoptarse en ese terreno tanto en el plano nacional como en el internacional.
