Brasil, un coloso entre la selva y el siglo XXI
Brasil, el país más grande de América Latina y el quinto del mundo por su extensión (8,5 millones de kilómetros cuadrados), después de la URSS , Canadá, China y Estados Unidos posee la mayor reserva mundial de agua dulce (1/5 de la que existe en todo el planeta) , constituye el gran "pulmón del mundo" con 1/4 del oxígeno mundial; lo cruza el Amazonas, el mayor río de la Tierra (6.500 km de largo), que forma al mismo tiempo la mayor cuenca hidrográfica del globo, regando, junto con otros de menor longitud, un tercio de la reserva mundial de bosques, a la vez que contiene las más fabulosas reservas del mundo en minerales y piedras preciosas y semipreciosas. El país constituye el mayor emporio industrial de América Latina y ostenta una de las mayores tasas de crecimiento del mundo.
Por otra parte, Brasil ha elaborado una cultura original, respetando los usos, ritos y costumbres de sus diferentes componentes étnicos hay todavía algunos grupos de aborígenes que viven en las mismas condiciones que a la llegada de los conquistadores hace casi 500 años a la vez que aprovecha el aporte histórico que ha constituido en la construcción de su presente y de su porvenir el mestizaje que se afirma como una de las características distintivas del país. Algunos exponentes mayores de esa cultura para tomar sólo tres expresiones artísticas son el Aleijadinho, "genio universal", "el más importante artista plástico nacido en América"; la construcción de Brasilia, primera ciudad del siglo XXI o, como la llamara Malraux, "primera capital de la civilización nueva"; y la música cuya popularidad en el mundo entero sólo le disputa el tango. O sea que, tratándose del Brasil, los superlativos, tales como los que se resumen en calificativos como "coloso" o "gigante", surgen de una comprobación objetiva y no corresponden en modo alguno a juicios de valor, excepto los que hemos citado de otros autores o tomado del lenguaje desapasionado de las enciclopedias.
De ese país ofrecemos en el presente número de El Correo de la Unesco algunos de los aspectos más originales y menos conocidos, apartándonos por igual de problemas que no son de competencia de la Organización y de la imagen estereotipada y a veces falsamente folclórica que de él suele dar la industria del turismo. Pese a las numerosas lagunas que inevitablemente quedan al tratar de abarcar todo un subcontinente en el número reducido de páginas de una revista como la nuestra, esperamos que los lectores puedan hacerse una imagen bastante aproximada de la realidad de ese país que, por su concepción dinámica de la vida, por las innumerables riquezas de que está naturalmente dotado, por su capacidad de progreso, por su alegría ej emplar pese a sus problemas naturales , demográficos y económicos, ha hecho exclamar orgullosamente a sus habitantes: "¡ Dios es brasileño !".
Edouard Glissant, Jefe de redacción.
