Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Civilizaciones del arroz

Comer y comida equivalen a "comer arroz" en gran número de idiomas del Asia, región en donde hoy se sitúa generalmente el origen del Oriza sativa, la principal variedad de arroz cultivado en el mundo.

De este cereal se alimenta más de un tercio de la humanidad. Es más, el arroz constituye la mitad de la dieta alimenticia de 1.600 millones de seres humanos y supone, para otros 400 millones, entre la cuarta parte y la mitad de su alimentación.

En sus nueve décimas partes el arroz se produce en Asia. Con él mantienen las civilizaciones de esa región vínculos de una amplitud y una profundidad incomparables. Es cierto que, como recuerda el geógrafo francés Pierre Gourou en su obra reciente Riz et civilisation (Arroz y civilización), el arroz no ha dado origen a esas civilizaciones (la china y la india, por ejemplo, habían cristalizado ya mucho antes de que la técnica del cultivo del arroz consiguiese en ellas la importancia y el papel que tendría después). Pero no lo es menos que la universal gramínea ha condicionado, e incluso configurado, los ritos y las estructuras sociales propios de tales civilizaciones en función de sus exigencias, en particular la abundancia de mano de obra y el total dominio del medio ambiente.

De este modo el arroz ha terminado por impregnar con su presencia material y espiritual no sólo el vocabulario sino también la vida cotidiana, las artes, la literatura y hasta las creencias de esos pueblos de Asia, creando una auténtica simbiosis, como se puso de relieve en el Coloquio internacional sobre las civilizaciones relacionadas con el cultivo del arroz en los países de Asia, organizado por el Centre for East Asian Cultural Studies, en colaboración con la Unesco, y que se celebró en Kioto, Japón, del 6 al 10 de junio de 1983.

No pudiendo abarcar en el presente número de El Correo de la Unesco esos diversos aspectos en todos los países del Asia la ausencia de algunos de ellos se debe únicamente a razones de tiempo y de espacio hemos tratado de mostrar con qué fuerza la "cultura del arroz" ha impregnado la mentalidad y la vida de los hombres de esa región escogiendo para ello algunos rasgos particularmente elocuentes como la noción fundamental del "alma del arroz", la fiesta tamul del Pongal, la práctica agraria tai del kalapana o el cultivo vietnamita de la azola, entre otros.

Pese a destacar de tal modo los aspectos cotidiano y mítico del cultivo del arroz, sin descuidar por ello los problemas socio-económicos que entraña, llamamos la atención de nuestros lectores hacia el primer artículo, del profesor Monkombu S.Swaminathan (Director del Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz), sobre los progresos alcanzados en el estudio genético de esta planta, gracias a los cuales el rendimiento del cultivo arrocero ha aumentado considerablemente. En efecto, no debe olvidarse que según las previsiones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) la producción de arroz debe aumentar en un 3% anualmente hasta el año 2000 para poder hacer frente a las exigencias que va a acarrear el incremento de la población.

Lea este número. Descargue el fichero PDF.

Diciembre de 1984