El Universo de la literatura infantil

Con el propósito de celebrar un acontecimiento de tanta importancia como es el Congreso Mundial del Libro primer encuentro internacional e interdisciplinario de especialistas en el libro, que convoca la Unesco y que se celebra en Londres del 7 al 11 de junio de 1982 El Correo de la Unesco dedica el presente número a la literatura para la juventud.
 
Pese a los numerosos obstáculos con que su difusión tropieza en los países en desarrollo y, en particular, el más grave de todos, el analfabetismo , la literatura infantil tiende cada vez más a convertirse en el patrimonio de todos los niños del mundo y puede contribuir a estrechar los vínculos que existen entre las culturas y los pueblos de la Tierra. 
 
Es a partir del siglo XIX cuando se desarrolla una literatura concebida especialmente para los jóvenes y cuando comienzan a multiplicarse los héroes infantiles en la producción literaria occidental. En nuestra época las ediciones de libros para niños han llegado a constituir una industria, según algunos más preocupada por su rentabilidad que por su valor educativo, y un sector en plena expansión que ha logrado ya realizaciones de alta calidad en numerosos países desarrollados o en
desarrollo.
 
De todos modos, la necesidad y el deseo de contar historias a los niños, para divertirles, desde luego, pero sobre todo para hacerles partícipes de una experiencia colectiva, son ciertamente tan antiguas como las primeras experiencias culturales de la humanidad. Así, lejos de tratar de fijar límites, ya seaformales ya históricos, a un "género "tan difícil de definir y cuya especificidad algunos escritores, como Michel Tournier, no vacilan en negar, viendo en él incluso la quinta esencia de la obra literaria, hemos preferido centrar el presente número en el héroe infantil de la literatura para la juventud,tratando, de conformidad con el espíritu
de nuestra revista, de ofrecer una visión panorámica, si no exhaustiva, del tema.
 
No es por casualidad que casi en todas partes las primeras grandes obras destinadas a la infancia tienen sus raíces en el repertorio de la literatura oral y, sobre todo, en los cuentos cuyo valor de iniciación, tanto para el niño como para el adulto, es incomparable, de lo cual da fe el lugar preferente que el cuento ocupa en el universo social y ético africano.
 
Huelga decir, sin embargo, que no podemos limitamos al héroe infantil o adolescente, como Pinocho, Alicia, Ivánuchka o Huckleberry Finn. A lo largo de los siglos  los jóvenes se han adueñado de grandes obras, o de figuras ejemplares, como la del legendario Goha el Simple, que no se dirigen en particular a ellos pero cuya facultad de liberación, de inspiración y de suscitación de sueños resulta por lo menos tan poderosa como, por ejemplo, para un lector latinoamericano, la de Sandokán, el corsario malayo de épica aureola, y junto a él toda una pléyade de personajes que pertenecen a la literatura universal.
 
Así, en las sociedades dominadas el lector adolescente tratará de identificarse de preferencia con el héroe aventurero o justiciero en lucha contra las tiranías de la historia y que combate todas las formas de opresión, modelo del poder insurreccional que irá a buscar a menudo en la literatura para "adultos"."En cambio, en algunas literaturas orales, particularmente en Africa, el héroe infantil, omnipresente, es elevado a la categoría de símbolo. Ya sea que encarne el espíritu del bien, ya lasfuerzas del mal, ese héroe deja de ser considerado como una individualidad y se convierte simplemente en "el niño", figura anónima y superior de los anhelos y temores del grupo social.
 
Por otra parte, no podíamos dejar de lado a esos otros héroes, intermediarios prestigiosos o más bien intercesores, que son los animales, representados aquí por Sun Wukong, el Rey de los Monos, uno de los héroesfavoritos de la juventud china. Ni podíamos tampoco pasar en silencio al héroe de las historietas ilustradas. Si este género sigue siendo todavía y con demasiada frecuencia un producto de consumo en el que reina la mediocridady que transmite una ideología sospechosa, su importancia como medio de comunicación es universal y, por la calidad de gran parte de sus realizaciones, contribuye, querámoslo o no, al crecimiento interior" del niño igual que la literatura.
 

Edouard Glissant, Jefe de redacción

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Junio de 1982