El Mundo en la encrucijada
Nuestro número anterior de 1982 estaba dedicado a algunos de los problemas de la cultura, en particular los que plantean las políticas culturales de los diversos Estados. El Correo de la Unesco aborda ahora, en su tradicional número doble de agosto-septiembre, algunos aspectos de la situación mundial cuya importancia es manifiesta: problemas urgentes del desarrollo, peligros de las armas, amenazadores desequilibrios nacidos de la disparidad en las condiciones de existencia de los pueblos, violaciones de los derechos humanos, dificultades que encuentra la extensión del saber.
Uno y otro número se inspiran en las preocupaciones fundamentales de la Unesco y en su misión esencial dentro del panorama del mundo actual.
En uno como en otro caso, las conclusiones sobremanera diversas de los trabajos propuestos por nuestros colaboradores convergen en un mismo punto: no cabe hacer frente a esos problemas mundiales "sectorizándolos": la cultura es necesaria para el desarrollo, el mantenimiento de la paz necesita en última instancia de la educación, las tecnologías sólo son viables si se respetan las identidades, el progreso social en cada comunidad es inseparable del consenso internacional.
Ello explica y justifica que la Unesco, como organización, contribuya a una tentativa de comprensión global de los problemas planteados. Ese enfoque total se resume en la palabra "problemática": los problemas urgentes son indisociables, las soluciones posibles necesitan una sola y misma voluntad. Es de esperar que esa manera de abordar los problemas del mundo introduzca poco a poco una nueva mentalidad en la opinión pública internacional y facilite así las realizaciones concretas y el éxito de las empresas más ambiciosas, al servicio de la comunidad humana. Las terribles vicisitudes de la historia contemporánea no deben apartarnos de una investigación intelectual cuyas perspectivas son indispensables para llevar adelante toda acción útil al conjunto de los pueblos y de las naciones.
