Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

1986: Año Internacional de la Paz

"La paz es una virtud que tiene su origen en la entereza". En este año 1986 que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó Año Internacional de la Paz, se mantiene plenamente la validez de esta definición de Spinoza. Desde hace cuarenta años no se ha producido en el mundo una conflagración de alcance general , pero tampoco ha habido paz: hay regiones que continúan desgarradas por sangrientos conflictos y sobre nuestras cabezas planea el fantasma de la guerra nuclear, amenazando de muerte a las generaciones presentes y futuras.

De ahí que la defensa de la paz se nos aparezca hoy cada vez más netamente como un acto constructivo que no sólo debe esforzarse por evitar la guerra sino que debe apuntar a la solución de una serie de desequilibrios que afectan al planeta entero en su organización económica y social. En este punto se muestran unánimes todos los autores de este número de El Correo de la Unesco, cualquiera que sea su procedencia o su especialidad: polemología, economía, historia, medicina, filosofía, derecho. 

Por otro lado, pese a la diferencia entre los puntos de vista de que parten, todos convienen en poner de relieve la interdependencia de la paz, el desarme y el desarrollo y en considerar al Tercer Mundo, por toda una serie de razones de orden tanto histórico como económico, como el terreno abonado de la violencia. En particular, examinan y denuncian la explotación de los pueblos y la insuficiente voluntad de aproximación entre ellos; la oposición entre los bloques; la insensata carrera de armamentos, ruinosa para la humanidad; la obsoleta rivalidad entre intereses nacionales; y la sumisión de la ciencia al poder político y militar. De todos estos enfoques se desprende la necesidad de una filosofía y de una práctica de la paz a las que la Unesco, como bien muestra este número, aporta una contribución esencial.

Luchar por el mantenimiento de la paz y de la seguridad constituye el primer mandato que su Constitución asigna a la Unesco. Por eso, en sus cuarenta años de existencia ésta no ha cesado de participar en la construcción de la paz en las esferas de su competencia, con la mirada puesta en la superviviencia de la comunidad humana. Fiel a su objetivo primordial "erigir en la mente de los hombres los baluartes de la paz" la Organización se afana particularmente en fomentar la educación con vistas a la comprensión, la cooperación y la paz internacionales.

Aleccionados por el terrible ejemplo de Hiroshima, un grupo de niños del Japón han comprendido que, en nuestros días, destruir al enemigo es destruir al amigo. Esos niños se dedican a la bella tarea de recortar y plegar grullas de papel (símbolos de longevidad) que después regalan porque con ello quieren recordar a todos -son sus mismas palabras- la necesidad de "construir la paz en este mundo que es el nuestro".

Edouard Glissant, Jefe de redacción

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Agosto de 1986