Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Maravilloso y frágil cine

Dolorosa paradoja la del cine: siendo el arte más popular del siglo XX es al mismo tiempo el que más amenazado está de desaparición. Ninguna otra forma de arte ha sufrido, a lo largo de su historia, una destrucción semejante, voluntaria o involuntaria. Y la magnitud de las pérdidas es abrumadora.

Las principales causas de tal desastre, cuyas consecuencias irreparables para la memoria de la humanidad sólo ahora comienzan a comprenderse plenamente, son de dos tipos: las que dependen de ciertas erróneas concepciones sobre el cine y las que resultan de algunas características químicas del soporte de la película.

Mucho tiempo menospreciados e incluso despreciados eñ su valor cultural en beneficio exclusivo de su valor comercial, los filmes han sido arrumbados y hasta destruidos en muchos países por oleadas de verdadero vandalismo, tan despiadadas como irresponsables, cada vez que así parecía exigirlo la evolución del arte cinematográfico por razones técnicas o por imposiciones de la moda.

Por otra parte, los filmes, dependientes de un soporte frágil y más o menos efímero como el celuloide, están condenados, si no se toman ciertas precauciones, a una "muerte química" que puede sobrevenir rápidamente y cauzar daños irreparables, como en el caso de las obras rodadas antes de 1950 cuya destrucción constituye una verdadera catástrofe para la cultura.

Tropezando a menudo con una hostilidad generalizada, algunos apasionados visionarios del porvenir del cine comenzaron pronto a reivindicar el carácter cultural de éste y a preservar las obras que a su juicio eran inapreciables en colecciones que fueron las precursoras imperfectas pero útiles de los modernos archivos de películas. Ya antes de la segunda guerra mundial se creó la Federación Internacional de Archivos Cinematográficos (FIAC), primer paso hacia el establecimiento de una cinemateca mundial.

Con el transcurso de los años, se ha llegado a comprender que sólo una cooperación internacional puede asegurar la protección eficaz y completa de las obras cinematográficas. Hace unos diez años comenzó a cobrar fuerza un movimiento en tal sentido, que culminó en 1980 con la adopción de la Recomendación de la Unesco para la salvaguardia y la preservación de las imágenes en movimiento documento que reconoce por fin su plena y total dignidad a un arte frecuentemente maltratado y que propone a la comunidad internacional medidas concretas para proteger el patrimonio y el porvenir de ese magnífico medio de comunicación entre los hombres.

En abril del año en curso, el Oesterreichisches Filmarchiv y el Oestrerreichisches Filmmuseum de Viena fueron los anfitriones de una reunión consultiva organizada por la Unesco en colaboración con la Federación Internacional de Archivos Cinematográficos, la Federación Internacional de Archivos Televisivos, la Asociación Internacional de Archivos Sonoros y el Consejo Internacional del Cine y de la Televisión. Unos veinte representante de los archivos del mundo entero formularon con tal oportunidad un programa de acción para diez años en materia de archivos audiovisuales y elaboraron un cuestionario que permita evaluar en 1985 los resultados prácticos de la Recomendación de 1980 sobre la preservación de las imágenes en movimiento.

Fiel a su vocación de apertura al mundo, El Correo de la Unesco dedica el presente número a analizar los diversos aspectos de esa doble corriente de salvaguardia y de salvamento que se advierte ya tanto en la mente de los hombres como en el perfeccionamiento de la técnica, a fin de que el maravilloso pero frágil arte del cine perdure eternamente.

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Agosto de 1984