Editorial

Editorial por Irina Bokova

Por Irina Bokova

Desde su fundación en 1948, El Correo de la UNESCO ha defendido el ideario de una humanidad agrupada en su diversidad, unida en torno a valores universales y derechos fundamentales, y vigorizada por la riqueza de sus culturas, conocimientos y realizaciones.

Elemento emblemático de la identidad de la UNESCO, El Correo es uno de los instrumentos privilegiados de la Organización en el cumplimiento de su mandato humanista. En 1988, el fundador y primer redactor jefe de la revista, Sandy Koffler, señalaba que “de todas las publicaciones periódicas de las Naciones Unidas y sus instituciones especializadas, El Correo de la UNESCO siempre ha ocupado un primer puesto por la cantidad y diversidad de sus lectores”. A lo largo de setenta años El Correo ha encarnado la misión de la UNESCO de erigir los baluartes de la paz en la mente de las mujeres y los hombres, difundiendo los conocimientos y culturas de los pueblos y facilitando la libre circulación de ideas e información mediante la palabra y la imagen, con vistas a fortalecer la comprensión mutua, la tolerancia, el diálogo esclarecedor y la paz. Ahora, en 2017, gracias a la generosa ayuda de la República Popular de China, esta histórica revista reaparece, ofreciéndonos la ocasión inestimable de reafirmar nuestra adhesión a los valores que cimentaron su fundación.

Además de marcar la reaparición de El Correo de la UNESCO, la publicación del presente número de la revista es muy oportuna, porque se enmarca en las actividades destinadas a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, adoptada por las Naciones Unidas en septiembre de 2015. Esta nueva agenda constituye un hito humanista en las políticas globales de desarrollo, ya que apuesta por la capacidad de los pueblos para afrontar los desafíos planteados en los ámbitos de la paz y el cambio climático mediante la educación y la ciencia, así como la cultura, elemento subyacente de todos los ODS.

Tenemos la convicción de que en un mundo como el actual, que impone límites a nuestro planeta en materia de recursos y medios, el ser humano puede contar con los recursos renovables que representan su inteligencia, su creatividad y su inventiva. Nutrida por el imperativo ético del respeto de los derechos y la dignidad de todos, esa riqueza constituye una fuente infinita de progreso. Por lo tanto, nuestro deber es contribuir a que se tome conciencia del enorme potencial creador de la humanidad para liberarlo, y El Correo puede contribuir a esta tarea propagando un mensaje de paz, confianza e inteligencia contra los discursos de odio, miedo y rechazo que se difunden hoy con tanta facilidad por Internet o en la calle. El Correo de la UNESCO es un potente instrumento para alcanzar este ambicioso objetivo fundamental y, por ello, invito a los Estados Miembros de la UNESCO y a todos los que colaboran con la Organización –intelectuales, artistas y especialistas en particular– a que hagan escuchar su voz nutriendo las páginas de esta revista que fue, y seguirá siendo, fuente de inspiración para tantas generaciones de lectores.

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