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Camoens y los descubrimientos portugueses

¡Es tan fácil hoy en día para quien dispone de un mínimo de recursos cruzar los mares y recqrrer los continentes! Hay trenes, barcos, aviones en todas partes y a todas horas, mapas detallados y precisos que indican los itinerarios, las escalas posibles, la duración de los trayectos, y libros que describen con exactitud casi todos los lugares del planeta.

Nos resulta por eso mismo prácticamente imposible imaginar la visión fragmentaria, incompleta y fantasmagórica que nuestros lejanos antepasados tenían del universo. Los mapas trazados antes del siglo XV en Europa, en Asia o en el mundo árabe pueden ayudarnos a vislumbrar la relatividad de los conocimientos de los hombres de aquella época y la ignorancia en que vivían, como también a evaluar el cambio radical de perspectiva que se va a producir en el siglo XV cuando los navegantes portugueses se aventuren hasta las costas de Africa, cuando unas décadas más tarde, en 1487, Bartolomé Dias doble la punta del continente africano y cuando Vasco de Gama descubra, en 1498, la ruta de las Indias. Aquellos hombres que se maravillaban de recorrer "mares que ningún hombre antes había surcado" van a poner en contacto lenguas, valores y costumbres que hasta entonces se ignoraban mutuamente y a suscitar mil y un encuentros inesperados, al aproximar entre sí a pueblos que se descubrían unos a otros por vez primera.

Este número de El Correo de la UNESCO se propone ofrecer un breve panorama de ese periodo crucial, de ese momento en el que la historia de la humanidad cobra bruscamente una dimensión planetaria. Momento preparado por una verdadera revolución intelectual y estética así como por una transformación de los conocimientos y las técnicas cuyos efectos en cadena van a engendrar una percepción global del mundo y del hombre. Momento que Femando Pessoa califica, con razón, de "acto de creación civilizador".

No ha sido nuestro propósito analizar de manera exhaustiva un acto de creación de tal complejidad; hemos preferido, en cambio, destacar algunos episodios relevantes de los descubrimientos portugueses y evocar a algunos de sus protagonistas en torno de la figura emblemática de quien celebrara magníficamente sus hazañas, el gran poeta Luis de Camoens.

Mas allá de las dificultades, las incomprensiones y los conflictos que jalonan una aventura tan vasta, hemos querido poner de relieve su aportación esencial: el descubrimiento irreversible de la multiplicidad del hombre.

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Abril de 1989