Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

El insecto vencedor: las epidemias han transformado la suerte de las naciones

Son muchas las enfermedades que no se pueden propagar si no es por medio de unos insectos que íes sirven de vehículo. Figuran esas dolencias entre los azotes más antiguos de la humanidad, y han contribuido a configurar el curso de la historia. De este modo, el paludismo ha influido en el apogeo y la decadencia de ciertas civilizaciones, la peste y la fiebre amarilla han diezmado, una y otra vez, las poblaciones del mundo antiguo y del mundo moderno y las epidemias de tifus han determinado, en muchos casos el resultado de las campañas militares. También pueden citarse la enfermedad del sueño y otra menos conocida, la oncocercosis, que han retrasado el progreso del continente africano.

Estas y tantas otras enfermedades transmitidas por insectos voladores o no, han debilitado a sectores enteros de la raza humana, han despoblado regiones fértiles y han reducido al hombre a una existencia precaria, no solamente en los trópicos, sino también en las zonas templadas. A pesar de lo que se ha avanzado en nuestros tiempos en la lucha contra muchas de estas calamidades, apenas si hay una que no siga constituyendo un peligro, efectivo o potencial, para gran número de seres humanos.

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Abril de 1956