Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Gran angular

Las islas, frágiles escaparates de la biodiversidad

cou_03_21_wide_angle_island_web.jpg

El gecko de la isla Rábida, en el archipiélago de las Galápagos (Ecuador), que se pensaba que se había extinguido, reapareció tras la erradicación de las ratas en la isla.

Aunque representan solamente una pequeña porción de las tierras emergidas del planeta, las islas albergan buena parte de la biodiversidad mundial. Pero numerosas especies insulares corren peligro de extinción por la presencia de especies invasoras. Para preservar la riqueza natural excepcional de estos ecosistemas, se han puesto en marcha diversas medidas de conservación.

Dena R. Spatz
Científica especializada en conservación de la organización “Pacific Rim Conservation”, Estados Unidos

Nick D. Holmes 
Investigador de la organización The Nature Conservancy, Estados Unidos

Todas las islas tienen una edad geológica, una situación geográfica y un grado de aislamiento específicos. Esas características hace que sean únicas en su género y que alberguen ecosistemas con concentraciones de fauna y de flora inexistentes en otras partes del mundo. Por eso, algunas de sus especies vivas desarrollan características muy singulares, como gigantismo, enanismo o apterismo (incapacidad de volar).

Aunque apenas ocupan el 5% de la masa terrestre mundial, las islas albergan el 17% de las aves y plantas del planeta. Además, las costas de algunos países tropicales poseen arrecifes coralinos que figuran entre los ecosistemas de mayor diversidad del mundo y proporcionan medios de subsistencia a millones de personas. Muchas especies isleñas son endémicas y viven exclusivamente en una sola isla o en un archipiélago determinado.

Madagascar, una de las islas más grandes del mundo y uno de los lugares con más biodiversidad del planeta, alberga unas 15.000 especies de plantas terrestres, de las que el 85% son endémicas, y entre las que figuran mil variedades de orquídeas. En el archipiélago de Hawái, la adaptación de un pajarillo continental al ecosistema insular provocó la existencia de casi la mitad de las especies de aves terrestres. Sus descendientes, los llamados honeycreepers hawaianos, forman hoy más de 50 especies con diferentes picos y lenguas en función de sus medios de subsistencia: semillas, frutos, insectos o néctares florales. Estos pájaros son ejemplos notables de la evolución animal en un medio ambiente insular.

Dodos, tortugas gigantes y murciélagos enanos

De las especies que se han extinguido en la Tierra desde el siglo XV, la mayoría (61%) vivía en islas. Desaparecieron por la caza furtiva, la destrucción de sus hábitats y la introducción de especies depredadoras en los ecosistemas isleños. Es de sobra conocida la triste suerte corrida por los célebres dodos, aves columbiformes no voladoras de la Isla Mauricio, hoy extintas. No es la única especie  en la región sudoccidental del Océano Índico: en el archipiélago de las Mascareñas se han extinguido unas dos docenas de especies autóctonas como la tortuga gigante, de gran tamaño y longevidad.

La mayoría de las extinciones de especies se han producido en islas

Las extinciones no son cosa del pasado solamente. En Kiribati el murciélago enano de la isla Kiritimati, un minúsculo quiróptero de menos de cinco gramos, se declaró extinguido en 2012. Se adoptaron tardíamente las medidas adecuadas para su conservación y su grito característico se oyó por última vez en 2009.

Un estudio de unos 3.000 mamíferos, aves, reptiles y anfibios, catalogados en situación de riesgo o de peligro crítico de extinción según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, reveló que el 41% de esos animales viven en islas, lo que pone de manifiesto la asombrosa concentración de especies en peligro de desaparición en una porción tan pequeña del planeta.

Un factor muy importante de la extinción es la presencia de especies animales invasoras introducidas de forma accidental o deliberada, que tienen consecuencias nefastas para las especies autóctonas y pueden afectar a ecosistemas enteros. Se sabe que un reducido grupo de unas 30 especies invasoras ha contribuido a la desaparición de 738 animales en todo el mundo. En las extinciones de animales isleños registradas, esas especies invasoras han desempeñado una función nociva en el 86% de los casos.

Las especies invasivas son las principal causa de extinción

Son especialmente nefastos los mamíferos invasores, ya sean carnívoros como las mangostas y los gatos silvestres que depredan animales autóctonos, o herbívoros como el ganado caprino y porcino que altera los suelos y contribuye a la pérdida de los hábitats de las especies insulares. La ausencia de depredadores, especies rivales o animales herbívoros ha generado la aparición evolutiva de aves no voladoras o plantas sin espinas y de un comportamiento confiado que ha convertido a la fauna insular en presas particularmente vulnerables a la agresividad de los recién llegados.

En la isla de Gough del Atlántico Sur, en la isla Marión del Océano Índico y en las islas Midway del Pacífico, el mamífero invasor más pequeño –el ratón doméstico asilvestrado– ha aprendido a atacar y matar al ave marina más grande, el albatros. Ignorantes del peligro que representan estos roedores, las parejas de albatros y sus polluelos permanecen tranquilamente en sus nidos a pesar de los asaltos repetidos y a menudo fatales de estos depredadores.

Lucha contra los mamíferos invasores

Hay técnicas de conservación de la naturaleza que permiten poner coto a la extinción de algunas especies y han dado buenos resultados en países como Nueva Zelanda, que ha logrado controlar o erradicar totalmente los mamíferos invasores. En el atolón de Palmira, situado en el Pacífico Sur, la erradicación de la invasora rata polinesia que se nutre de los brotes de plantas endémicas ha tenido como consecuencia un crecimiento del cinco mil por ciento del bosque autóctono.

Otro ejemplo notable es la erradicación de las ratas en un islote del Caribe situado frente a la costa de Antigua, que ha permitido multiplicar por veinte la población endémica de la serpiente más rara del mundo, la Alsophis antiguae. Un estudio reciente ha mostrado que el restablecimiento de centenares de especies autóctonas amenazadas ha sido efecto de la supresión de mamíferos invasores.

La instalación de cercados también puede resultar eficaz, sobre todo en islas grandes densamente pobladas. Los ecologistas están creando así “islas dentro de las islas” para proteger la biodiversidad. En el Parque Estatal de Ka’ena Point (Hawái), por ejemplo, la adopción de una medida de este tipo ha facilitado la creación de un hábitat seguro sin depredadores para que puedan reproducirse y multiplicarse dos especies de aves marinas en riesgo: el albatros de patas negras y el de Laysan. Al restablecimiento de las poblaciones de estas aves en esos sitios protegidos ha contribuido además la instalación de sistemas sonoros y señuelos artificiales que imitan sus graznidos y sus rituales de apareamiento.

Debido a su posición en altura, Ka’ena Point es uno de los últimos ecosistemas costeros autóctonos de la isla de Hawái a salvo del aumento del nivel del mar.  El cambio climático representa un agente suplementario de riesgo para las especies amenazadas. El control de los mamíferos invasores presentes en las zonas altas de la isla y el subsiguiente desplazamiento de las especies en peligro hacia ellas puede mejorar las perspectivas de conservación de la biodiversidad hawaiana.

Últimos espacios auténticamente naturales

Otro medio de fomentar la protección de las especies vivas en dificultad es el acopio de información sobre su estado y situación. La Base de Datos sobre la Biodiversidad Amenazada de las Islas, por ejemplo, muestra cómo están repartidos en ellas mamíferos, aves, reptiles y anfibios que se hallan en riesgo o en peligro crítico de extinción. Estas especies amenazadas están presentes en 1.288 islas que tan solo representan el 0,3 % de las superficies insulares del planeta. Los ecologistas pueden determinar y jerarquizar las medidas factibles para conservar la biodiversidad en esas zonas gracias a la información recopilada en dicha base de datos.  La Base de Datos de Erradicaciones de Especies Invasoras detalla los métodos y resultados de los proyectos de erradicación de especies invasoras llevados a cabo en islas de todo el mundo. La base contiene un inventario de los métodos aplicados en 940 islas para erradicar 1.400 especies nocivas, que, por cierto, han sido fructíferos en el 88% de los casos. Con un instrumento de este tipo es posible evaluar el éxito de los proyectos finalizados, elaborar nuevos planes y medir los progresos realizados hacia la consecución de los objetivos fijados en el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas.

Urge proteger los hábitats insulares de la biodiversidad ya que figuran entre los últimos espacios auténticamente naturales del planeta. La experiencia demuestra que la asignación de un monto razonable de recursos financieros para la conservación de la naturaleza en las islas constituye una inversión de alto rendimiento, porque propicia el restablecimiento de especies vivas al borde de la extinción y permite redescubrir otras que se creían ya extinguidas. Esto pone de manifiesto las oportunidades vitales de conservación que ofrecen las islas a nuestro planeta.

Lecturas complementarias :

El archipiélago de Colón: los habitantes se movilizan, El Correo de la UNESCO, julio-septiembre 2018
Hombre y naturaleza reconciliados, El Correo de la UNESCO, julio- septiembre de 2018
Las Islas universales y el universo de las islas, El nuevo Correo, abril de 2004

 

Suscríbase para descubrir los temas de actualidad de El Correo. La suscripción a la versión digital es totalmente gratuita.

Síganos en Twitter, Facebook e Instagram.