Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Editorial

Editorial

cou_03_21_editorial_web.jpg

En el territorio autóctono de Sawré Muybu, en el norte de Brasil, el pueblo Munduruku asegura la conservación de 178.000 hectáreas de selva amazónica.

Los estudios científicos están condenados a relatarnos, año tras año, la crónica premonitoria de la sexta extinción masiva en la historia de la Tierra, debida al decaimiento y desaparición de numerosas especies vivas, y la explotación y degradación abusivas de los recursos naturales. Con el telón de fondo del cambio climático, los ecosistemas que aportan servicios indispensables a la humanidad están periclitando a un ritmo desconocido.

Sin embargo, estamos a tiempo para reaccionar y actuar. Las medidas de conservación de la naturaleza frenan a largo plazo el declive de especies en peligro, y las zonas protegidas que cubren hoy el 17% de la superficie terrestre frenan el avance abusivo de la urbanización y la agricultura. La meta es conseguir que de aquí a 2030 ocupen el 30%, pero el porcentaje que más se necesita alcanzar es el del 100 % de la humanidad reconciliada con la naturaleza.

Las actividades humanas compatibles con la biodiversidad podrían inspirarse en las sabidurías, cosmovisiones, mitologías y prácticas de los pueblos indígenas que se basan en el respeto a la naturaleza y la convivencia armoniosa con ella. Porque si el intercambio y difusión de datos científicos, así como las acciones políticas de envergadura, son esenciales para cambiar de actitud con la naturaleza, quizás sea necesario primero ser conscientes de la multiplicidad y profundidad de los vínculos que nos unen a ella y dejar de verla como antítesis de la cultura.

Es hora de cuestionar la noción utilitarista cartesiana del hombre “amo y señor” de la naturaleza. En la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural se dice que ésta “es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”. La UNESCO siempre ha propiciado la reconciliación del hombre con su medio ambiente, conservando los sitios del Patrimonio Mundial y protegiendo la biodiversidad con las reservas naturales del Programa sobre “El Hombre y la Biosfera” que ahora cumple medio siglo de vida.

El Correo nos invita hoy a tomar conciencia de cuán importante es restablecer nuestros lazos con la naturaleza, lograr que recobre su encanto, maravillarnos de nuevo con su esplendor e insertarnos a fondo en ella, abriéndonos a otros modos de vida y percatándonos de que sólo somos unos seres “naturales” más. En suma, nos alienta a desmentir esta frase del paleoantropólogo Pascal Picq: “El hombre no es el único animal que piensa, pero sí es el único que piensa que no es un animal”.

Agnès Bardon