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Bronces chinos del mundo entero reunidos en un museo virtual

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Museo Digital del Cobre y los Bronces de Tongling (China).

En Tongling, en el este de China, un museo de nuevo cuño presenta de manera virtual objetos milenarios de cobre y bronce, fabricados durante la dinastía Han, muchos de los cuales se encuentran en el extranjero. Esta iniciativa prefigura lo que podrían ser los museos digitales del porvenir: agentes capaces de compartir recursos y ofrecer un acceso sin precedentes a sus colecciones.

Tang Jigen
Profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China Meridional (SUSTech) en Shenzhen y arqueólogo especializado en la edad del bronce en China.

Arrastrados por las vorágines históricas, muchos objetos culturales han sido extraídos de su país de origen y permanecen en el extranjero. Por lo general, hay pocas probabilidades de que ese patrimonio sustraído sea devuelto, al menos a corto plazo. En esas condiciones, ¿qué esperanza de volver a ver esos tesoros culturales pueden albergar los ciudadanos del país donde se crearon?

La ciudad de Tongling, en la provincia de Anhui, en el este de China, ha resuelto el problema mediante la creación de un museo virtual. Tongling, que apenas cuenta con 1,6 millones de habitantes, es célebre por la producción de objetos de cobre: la extracción de este mineral y la fundición del bronce comenzaron allí a finales del siglo XVII antes de nuestra era. Bajo la dinastía Han (202 a.n.e – 220 d.n.e) este puerto fluvial enclavado en las márgenes del Yangtsé proporcionó la mayor parte de la materia prima necesaria para la acuñación de monedas de cobre.

En 2016, las autoridades municipales, con la ayuda de expertos en el tema, decidieron fundar un museo que estaría dedicado a albergar objetos antiguos de cobre y bronce. El objetivo de ese museo virtual de piezas de cobre y bronce (MNCB) es compartir por conducto de Internet, a escala mundial, los recursos culturales de objetos chinos antiguos fabricados en esos metales, en particular de los que se encuentran fuera de China.

Un rinoceronte distinto a los demás

Entre los tesoros a los podrán acceder los visitantes del sitio web del MNCB (que debería ponerse en línea de aquí a finales de 2020), está la muestra Cien obras maestras en bronce, una exposición digital de un centenar de bronces seleccionados por un jurado de arqueólogos. En la selección figuran varios bronces chinos procedentes de colecciones de museos extranjeros. Otra exposición titulada Cien anécdotas sobre los objetos de bronce narra detalladamente cómo esas piezas salieron de China hacia los países donde ahora se encuentran.

Una de esas narraciones cuenta el periplo del Xiao chen yu zun, un jarrón ritual de bronce en forma de rinoceronte de 3.000 años de antigüedad, fabricado durante la dinastía Shang (1.600-1.046 a.n.e), que por conducto de un marchante de arte, C. T. Loo, llegó a París, donde luego lo adquirió Avery Brundage, dirigente deportivo estadounidense y ex presidente del Comité Olímpico Internacional (COI). Ese jarrón ritual chino de la edad de bronce, cuya forma animal lo convierte en una pieza única, fue donado finalmente al Museo de Arte Asiático de San Francisco, donde actualmente es uno de los objetos más valiosos y emblemáticos de la institución.

La idea de compartir en Internet los recursos culturales no es novedosa. Muchas instituciones afiliadas a la red del Consejo Internacional de Museos (ICOM) disponen de un sitio web propio. Lo que distingue al museo virtual de Tongling es que incorpora y presenta recursos culturales dispersos en numerosos países. A lo largo de los siglos, China ha sufrido el expolio de gran parte de su patrimonio cultural: se calcula que millones de objetos de arte han salido del país por diversos medios.

Algo más que un sitio web

En el curso de la investigación que yo mismo llevé a cabo en 2016, más del 90% de las personas entrevistadas conservaban la esperanza de que los bienes culturales extraídos de China sean devueltos un día a su país de origen. El hecho de que ahora se compartan de modo virtual en el sitio web del MNCB podría contribuir a aliviar las tensiones existentes desde hace mucho tiempo entre China y los países destinatarios.  

Hasta el momento, el MNCB solo ha compartido en línea determinada categoría de objetos, a saber, los bronces chinos. Pero en el futuro habrá museos virtuales construidos y gestionados por diversas instituciones que trabajarán coordinadamente desde distintos países y que combinarán un gran número de recursos. Esos nuevos museos virtuales podrían denominarse “red de museos digitales” o “museos en la nube informática”.

No serán simplemente varios sitios web que expongan colecciones de un museo en particular ni una combinación de sitios web de varios museos, sino el fruto de una auténtica colaboración entre diversas instituciones de distintos países. Esos museos virtuales del futuro ya existen, como lo demuestran las exposiciones en línea del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge y del Museo Británico, ambos en el Reino Unido.

Los rápidos y espectaculares progresos de las tecnologías de almacenamiento y transferencia de megadatos favorecen la creación de esos museos “en la nube”. Un fenómeno que, según vaticinan algunos expertos, bien podría imprimir un giro novedoso a esas instituciones e incluso a la cultura en general.

Ampliar el ámbito de lo posible

En el futuro, esos museos virtuales podrían seleccionar distintos tipos de objetos relacionados con diversos temas y concebir exposiciones de una amplitud nunca antes vista, gracias a la puesta en común de un enorme volumen de datos. Sin duda también serán capaces de exponer e interpretar un objeto de múltiples maneras, mediante la utilización de recursos culturales procedentes del mundo entero. Investigadores de varios países podrán dialogar entre sí y con el público acerca de las piezas expuestas.

Hace 3000 años, durante la dinastía Shang –la más antigua de la historia de China que los arqueólogos hayan excavado– los artesanos chinos crearon al menos dos piezas de bronce de tipo you que han alcanzado gran notoriedad y que representan a un tigre mientras devora a un ser humano. Por razones históricas, esos dos objetos forman parte actualmente de las colecciones del Museo Guimet de París y del Museo Sen-Oku Hakukokan de Kyoto. Cabe imaginar que un día esas dos instituciones coincidan en Internet con arqueólogos chinos especializados en el periodo Shang, en el marco de un museo virtual, para compartir sus conocimientos y la historia de esos objetos you con el público del mundo entero.

Más información:

Los museos, protagonistas de la resistencia, El Correo de la UNESCO, julio-septiembre de 2020
Un palacio de cristal para un barco naufragado, El Correo de la UNESCO, octubre-diciembre de 2017
Samoa: “las obras de arte están mejor fuera”, El Correo de la UNESCO, marzo de 2007
 

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