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Gran angular

Los museos, protagonistas de la resistencia

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El espacio interactivo del Laboratorio de Arte del Museo de Arte de Queens (2019) invita a opinar sobre los temas relacionados con las exposiciones y a aportar su propia creatividad y sus perspectivas.

Afrontar las nuevas limitaciones en materia de acogida de público y, al mismo tiempo, redefinir nuestros vínculos con el arte y la cultura: como tantas otras instituciones del mundo, el Museo de Arte de Queens de Nueva York trata de reinventarse y reflexiona sobre un modelo de museo integrador que sitúe a artistas, educadores y ciudadanos en el núcleo de sus actividades.  

Sally Tallant
Presidenta y Directora del Museo de Arte de Queens de Nueva York (Estados Unidos)

En todos los países del mundo, los museos han permanecido cerrados por las repercusiones del COVID-19. Esas instituciones han tenido que adaptarse rápidamente para operar a distancia y mantener su pertinencia y notoriedad, mientras sus locales quedaban inaccesibles. La función de la cultura y de los museos en nuestra sociedad experimenta una rápida evolución. Los contenidos digitales demostraron que eran indispensables para fidelizar al público que estaba confinado en sus hogares. Las dificultades para adaptarse a la reducción del número de visitantes y al distanciamiento social en las salas de la entidad, y para garantizar la seguridad tanto del personal como del público, podrían modificar a fondo la experiencia de la cultura. En estos tiempos imprevisibles, es preciso adoptar decisiones en múltiples niveles.

En el plano mundial, los responsables culturales colaboran actualmente para intercambiar informaciones y conocimientos, y entre todos existe un auténtico sentimiento de comunidad, apoyo y colaboración, pese a las dificultades a las que cada uno de nosotros ha de enfrentarse. En Nueva York se llevan a cabo reuniones periódicas, tanto en grupos reducidos como en asambleas mucho más amplias. Más de 200 miembros de organizaciones culturales se reúnen diariamente para intercambiar informaciones y ejercer una presión mancomunada. Entre todos, hallamos medios novedosos para impedir que nuestras instituciones naufraguen y para movilizar a nuestras comunidades en el plano local y en el internacional. 

Cambio de paradigma

Hasta que no se produzca la vuelta a la normalidad, los museos que disponen de dotaciones importantes y de grandes colecciones de reserva estarán en posición favorable, en comparación con los más pequeños, que dependen de contribuciones de entidades y personas que probablemente sufrirán a su vez pérdidas severas. Todos los museos tendrán que reexaminar atentamente sus fuentes de ingresos. Los grandes museos, que dependen del turismo y de los billetes de admisión, tendrán que cambiar su modelo de funcionamiento. Por su parte, los museos pequeños estarán en una situación más ventajosa; somos más ágiles y estamos acostumbrados a operar con presupuestos modestos y a prestar más atención a las necesidades de la población local y los grupos comunitarios.

Mientras nos enfrentamos a las dificultades que plantea un mundo radicalmente transformado por la repercusión del COVID-19, reflexionamos sobre el futuro. Queens, el distrito más heterogéneo de la ciudad, ha sido el epicentro de la pandemia en Nueva York. Y allí se encuentra el museo. Los barrios de Queens figuran entre los más vulnerables de la urbe. En el barrio están muchos de nuestros trabajadores esenciales –conducen taxis, abastecen a los hipermercados, cocinan y distribuyen comida: es una economía de empleos modestos–. Con frecuencia, esos empleos modestos no conllevan seguro médico ni subsidio de desempleo. Los inmigrantes indocumentados son numerosos y no pueden darse el lujo de quedarse en casa sin trabajar.

El fracaso político ha sido total en lo tocante a los recursos y la atención sanitaria equitativa y eso ha generado una sociedad carente de empatía, de asistencia y de respeto hacia las personas y la diversidad. Las comunidades obreras de nuestros barrios padecen todo eso de manera más que proporcional. 

Desde el brote epidémico vivimos en una situación de evidente precariedad. Estamos confrontados a múltiples interrogantes: ¿Cómo lograr que el público vuelva al museo? ¿Qué medidas hay que adoptar para que nuestros locales sean seguros, tanto para nuestro personal como para el público? Mis colegas del Queens y yo trabajamos con la comunidad para comprender qué es pertinente y necesario. Tenemos que levantarnos, volver a conectarnos y curar nuestras heridas; juntos, debemos aprender a crear espacios productivos y lúdicos, mientras respondemos a las necesidades de las comunidades.

Revitalizar las colecciones

La historia del Museo de Arte de Queens y su ubicación pueden ayudarnos a inventar un modelo de museo pertinente para el porvenir, y a crear dispositivos de apoyo a los artistas, los educadores y las comunidades. Nuestra colección, compuesta por más de 13.000 piezas, nos permite presentar relatos que nos ayudarán a esclarecer el futuro con los fragmentos del pasado. Vamos a invitar a artistas, curadores y público en general para que revitalicen las colecciones del museo y las transformen en nuevas exposiciones y presentaciones.   

El museo, que se fundó en 1972, tiene su sede en el New York City Building, edificio construido para acoger el pabellón de la ciudad de Nueva York durante la Exposición Universal de 1939-1940. La Exposición había sido organizada durante la Gran Depresión (1929-1939) y fue concebida como un proyecto inspirador. Su tema, “El mundo de mañana”, expresaba el optimismo y la esperanza en el porvenir. De 1946 a 1950 el inmueble acogió a la recién constituida Asamblea General de las Naciones Unidas, que sesionó allí hasta que concluyó la construcción de su sede actual, en el distrito de Manhattan.  

En ese periodo se adoptaron allí muchas decisiones importantes, entre otras las que hicieron posible la creación del UNICEF. A fin de honrar esta historia, hemos concebido un museo infantil que se inspira en la historia de los juegos y entretenimientos, y que está situado en un edificio anexo, en medio de un jardín, donde antes hubo una pista de patinaje.

Las estrategias del pasado –que consistían en convocar a los artistas para que trabajaran con las comunidades y en el marco de las organizaciones– pueden ayudarnos a reafirmar en qué medida la cultura y las artes son actividades indispensables para la sociedad y su revitalización. Para contribuir a este cometido, necesitaremos nuevos modelos de financiación y nuevas medidas fiscales. 

Escritores, arquitectos y diseñadores están convocados a contribuir

Con motivo de la Exposición Universal de 1939, múltiples proyectos se llevaron a cabo en el marco de los programas de fomento del trabajo que componían el New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt, y que permitieron crear empleos al término de la Gran Depresión, fundamentalmente en el ámbito de la creación artística. Los artistas recibieron encargos para ornar los edificios gubernamentales, los centros comunitarios y las instituciones, por conducto de diversos programas, que dieron trabajo a millares de creadores a lo largo de varios años. Esas iniciativas y esos relatos sirven todavía de inspiración a generaciones de artistas y responsables políticos en Estados Unidos.   

Hoy nos enfrentamos a la perspectiva del desempleo masivo y la recesión económica, a una creciente crisis migratoria y una crisis sanitaria mundial. Debemos comprender cómo vivir y trabajar en un mundo que evoluciona constantemente y cómo podremos afrontar juntos el duelo colectivo –el duelo de nuestros seres queridos y de la destrucción del hábitat a causa del cambio climático y el duelo de determinado modo de vida. 

¿Qué hemos aprendido, qué significa reinventar un museo y qué instrumentos necesitamos para crear organizaciones útiles y pertinentes? En el Museo de Arte de Queens aceptamos la incertidumbre aneja a este momento y esperamos que los artistas, escritores, diseñadores, poetas y arquitectos nos ayuden a transformarnos. Estamos trabajando para crear un modelo de museo que coloque a los artistas, educadores y organizadores en el núcleo de sus actividades. Vamos a colaborar con nuestros asociados culturales, educativos y comunitarios de la zona para crear las condiciones que permitan sostener la producción de obras de arte, ideas e iniciativas conjuntas. Convocaremos a los artistas de la comunidad y les proporcionaremos talleres, apoyos, recursos, asistencia técnica y animadores para establecer un diálogo intergeneracional e internacional. Vamos a reinventar el modo de funcionamiento del museo y a concentrarnos en la producción local y en nuestros barrios.

La educación está en el núcleo mismo de nuestra labor; seguiremos concibiendo contenidos digitales que se difundirán desde el museo y, al mismo tiempo, organizaremos los momentos de encuentro y convivialidad que tanto necesitamos. Nuestro ámbito de acción será a la vez muy local e internacional. 

Unidos por el arte

Queens es un distrito multifacético por sus tradiciones y en sus calles se hablan más de 160 lenguas. Esta diversidad estará representada en el arte que allí se genere y en la educación y las prácticas sociales que se lleven a cabo. Al mismo tiempo, la difusión de las obras producidas y la descripción de los eventos del distrito se transmitirán mediante sistemas digitales a un público mundial, a la vez hacia los lugares de origen de las comunidades de Queens y en diálogo con otros barrios y ciudades del mundo caracterizados por su diversidad cultural.

“Lo único que hace posible la vida es esta incertidumbre permanente e intolerable de no saber lo que nos espera”, escribió en 1969 la estadounidense Úrsula K. Le Guin, en su novela de ciencia ficción La mano izquierda de la oscuridad.

¿Vivimos ya en el futuro distópico que temíamos y que con tanta elocuencia describió Le Guin? Albergo la esperanza de que lograremos recuperar nuestras comunidades. Espero que podamos restablecer, reinventar nuestros espacios culturales y, una vez más, crear vínculos mediante el arte y la cultura. Espero que esta experiencia nos haya enseñado a trascender las distancias encontrando nuevas modalidades de comunicar, de colaborar y de forjar la proximidad y la vida comunitaria.  

Tengo la convicción de que los museos y la cultura deben desempeñar una función importante en la convalecencia y la reconstrucción que todos necesitaremos en los meses y años venideros, y estoy impaciente por reencontrarme con nuestras comunidades -con las de Queens y las de otros lugares.

 

Descubra ResiliArt, un movimiento mundial iniciado por la UNESCO, cuyo objetivo es aumentar la resistencia y la sostenibilidad de las industrias creativas y las instituciones culturales, las cuales se han visto duramente afectadas por la crisis.

Lea también:

El museo cobra color, El Correo de la UNESCO, enero de 1999.

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